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encontramos ante una obra diferente. Diferente por varios
motivos. El primero es que a diferencia de la mayoría
de comics, No comment no tiene palabras, el autor se
vale simplemente de dibujos para contar su historia.
Otro de los motivos es que no nos trasladamos a ningún
lugar imaginario ni sus páginas son ocupadas
por superhéroes con poder sobrehumanos. Brun
nos sumerge en la cara más sórdida de
la sociedad actual, su obra es toda una bofetada en
la cara, una crítica brutal al mundo en el que
vivimos.
En sus diferentes historias se abordan
temas como reality shows, el mercado laboral, la fascinación
por la violencia o las desigualdades entre sociedades
del primer y el tercer mundo. La mayoría de las
veces lo que ocurre es que las situaciones se convierten
en un círculo vicioso, es decir, los personajes
critican lo que está viendo, les apesta, intentan
salir de dicha situación y después de
muchos intentos frustrados, acaban peor que al principio
pero cayendo de nuevo irremediablemente en la posición
de partida.
Los dibujos no están mal, los
protagonistas de la obra son un tanto desproporcionados.
Aún así dicho grafismo tan personal se
convierte en una de las señas de identidad del
autor. Sin brillar especialmente cumple con creces el
objetivo. Lo más destacado de la obra es la gran
narración del la que hace gala Brun, como ya
hemos dicho no necesita de palabras para contarnos su
historia y simplemente con sus dibujos nos cuentan las
miserias de los personajes con todo lujo de detalles.
En definitiva, una obra distinta, cruda,
brutal pero necesaria.
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