| Que
Superman es uno de los mayores iconos populares de la
cultura norteamericana junto a Mickey Mouse, Bugs Bunny
o Coca-Cola desde los comienzos del pasado siglo XX
es indiscutible, y que en innumerables ocasiones se
usaron esos símbolos contra la “amenaza
comunista”, sobre todo al acabar la segunda guerra
mundial también.
Pero ¿Y si fuese al contrario? ¿Y si Superman
fuese empleado como símbolo contra la “amenaza
capitalista”?
Pues en este libro nos encontramos
justamente eso, a un Superman educado en los ideales
del comunismo y luchando por esos valores contra viento
y marea.
Pero que nadie se equivoque; El enfoque que le dan Millar
y Johnson no es que se puede esperar de un cómic
americano al uso (comunista = villano, norteamericano
= héroe) sino mas bien al contrario.
En el cómic Superman sigue siendo
el mayor héroe de todos los tiempos, pero luchando
por los ideales de igualdad comunista, y para ello se
enfrentará contra criminales capitalistas, espías,
científicos locos y hasta con el mismísimo
Stalin, convertido en un tirano dictador que ha olvidado
la esencia del comunismo, tal y como paso en la vida
real.
Y claro está, como todo “otros
mundos” que se precie veremos multitud de personajes
DC adaptados al clima de guerra fría, entre ellos
una Wonder Woman convertida en concubina del último
kryptoniano, un Bizarro convertido en símbolo
del capitalismo, un Brainiac que no es lo que parece
y hasta un ejército Linternas Verdes muy patrióticos.
Mención aparte, hay que comentar
a dos personajes bien conocidos:
Lex Luthor, personificación
del capitalista extremo, que apenas sufre cambios respecto
al personaje original, convertido en presidente de Estados
Unidos aquí (aunque en la continuidad oficial
de DC también, y quizás un poco menos
despótico) y que usara todo su poder para exterminar
el comunismo en el mundo.
Y cierto terrorista llamado Batman,
que no se si intencionadamente o no, recuerda bastante
a León Trotsky, viviendo exiliado en Siberia
y que no dudará en enfrentarse a Superman no
sin antes echarle en cara que un tipo indestructible
y superfuerte defienda el eslogan de que todos somos
iguales.
Para mi posiblemente sea una de la
mejores historias de Superman jamás realizadas,
con una historia francamente original, y un dibujo visualmente
atractivo.
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