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cae la tarde y los fogones se apuraban para entrar en
calor comenzaba la hora de las historias misteriosas
y mágicas que ganaban en detalles con cada narrador
improvisado. Fieles a este espíritu renacen los
filandones que respetan la peculiaridad de crear ese
ambiente especial dentro de un espectáculo sencillo
donde participan los escritores Luis Mateo Díez,
José María Merino y Juan Pedro Aparicio.
La iniciativa que parte de la editorial
Everest ya ha pasado al otro lado del charco como dicen
en Latinoamérica y ha recalado en Nueva York
y Cuba. En España depara una larga trayectoria
que ha llegado hasta Marbella.
En este encuentro con el intimismo
literario, Juan Pedro Aparicio hace un esbozo de este
ciclo titulado Letras en la Nieve donde el público
pudo reír, asombrarse y sentir en primera persona
la fuerza de los sentimientos que se esconden tras cada
filandón.
¿Cómo comienza
la idea de poner en marcha este ciclo de filandones?
El filandón remite a una vieja
tradición de la montaña leonesa cuando
la nieve cerraba los caminos y los vecinos se reunían
para pasar las largas horas de invierno porque en esa
época no había televisión ni radio
y se contaban historias. Entonces nosotros lo hemos
tomado como homenaje a esa gente y a la tradición
oral aunque nosotros hacemos otra cosa. Lo único
que se parece es en que nos reunimos y leemos nuestros
relatos que son cortos. Esto lo empezamos en el Festival
Hay on Wye que se hizo en Segovia donde participamos
con incertidumbre porque no sabíamos si iba funcionar.
La verdad es que fue un invento casual y maravilloso
porque gustó muchísimo, de tal forma que
desde ahí nos invitaron a Cartagena de Indias
en Colombia, luego a Gales en Gran Bretaña, también
Nueva York, media España y ahora en Marbella.
¿Con qué obras
participa en esta actividad?
Son micro relatos normalmente y el
más largo tiene página y media, los escojo
de dos libros. La vida en blanco y La mitad del diablo,
de forma indistintas. En Inglaterra nos han publicado
un libro conjunto con obras de los tres titulado Words
in the snow, donde tenemos quince relatos cada uno y
de ahí leemos. El público que asiste requiere
una mayor blandura en el texto y que al oírlo
se entienda bien porque muchos tienen sutilezas, así
que con el ejercicio vamos ofreciendo aquello que nos
parece más atractivo para leer. Creo que lo vamos
haciendo ya con cierta soltura.
En esta lectura íntima bajo
la luz de una lámpara ¿qué sentimientos
pretenden evocar en el público?
De todo y como el público suele
ser predominantemente femenino les gusta mucho los asuntos
amorosos, pues yo de los míos escojo los que
tienen más enjundia de relación de pareja,
desgraciada o feliz. Por eso depende porque el microrrelato
es un género que permite todo hasta jugar con
la literatura porque cabe el terror, cabe la aventura,
cabe el amor, cabe el mito, es muy cortito pero cabe
todo. Desde ese punto de vista me parece el género
más proteico, el más moldeable porque
puedes hacer con él lo que quieras.
¿Cómo responde
el público de otras latitudes ante esta lectura?
En Inglaterra y Nueva York tienen mucho
respeto por lo literario y por el escritor. Va sabiendo
a lo que va, que es un acto literario. Aquí quizás
hay menos costumbre porque en fuera pagan por una conferencia
hasta nueve euros. Aquí parece un poco insólito
pagar por una conferencia o un acto literario, pero
eso marca las diferencias. Así cuando pagan quieren
sacarle el máximo partido y pretende participar
en ello de una forma muy activa. Aquí como no
tenemos esa cultura vamos a ver que pasa. Sin embargo,
nosotros estamos encantados de hacerlo en España
porque eso lo repetimos
¿Cuáles son las
próximas citas de estos filandones?
Estamos de alguna manera participando
en la celebración del 50 aniversario de la editorial
Everest que es quien lo organiza y nos lleva de un sitio
a otro después que terminamos con el Festival
de Hay on Wye. Hemos estado en Nueva York por Everest
y luego a Cuba por nuestra cuenta y ha funcionado muy
bien. No se cuando se acabará y ya estoy un poco
cansado.
¿Habrá tiempo
para una próxima novela?
Creo que lo conseguiré pronto
a partir del verano, aunque con los cuentecitos la verdad
es que no paro.
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