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ASIA

Sala Macumba (Madrid) 22-05-2008

Los hechos que vamos a relatar en este primer párrafo son inauditos. Hace tres años pudimos ver a Asia en directo presentando su, entonces, nueva obra, “Silent nation”. Aquel era un notable trabajo de un grupo en el que de su formación original solo quedaba el teclista Geoff Downes. Aquel fue un muy buen concierto en el que disfrutamos escuchando temas de todas las encarnaciones de la banda. Una vez concluido el tour y cuando parece que están en proceso de creación de un nuevo disco, salta la noticia. ¡Se reúnen los miembros fundadores de Asia! Ni más ni menos que el cuarteto formado por John Wetton, Steve Howe, Carl Parmer y el propio Geoff. Sin embargo, siendo esto una bomba, más sorprendente es saber que no pueden hacerlo bajo el nombre de Asia sino que se denominarán The Original Asia porque resulta que los derechos del nombre los tiene John Payne, el que era el cantante desde 1991. Al final este grupo paralelo se llama Asia featuring John Payne para que nadie se llame a engaño. A mí Payne me cae bien y es un gran vocalista pero claro, considero una tomadura de pelo esta dualidad.

Todo esto nos lleva a una noche de finales de mayo en la que la larga gira europea de The Original Asia tiene parada en la sala Macumba de Madrid. Esto representa un incremento importante de público ya que el anterior show se hizo en Heineken. Obviamente, la expectación es enorme y aunque entran con cuentagotas, el recinto ofrece un magnífico aspecto. Aproximadamente entre mil trescientas y mil quinientas personas que casi dan sensación de lleno.

Se nota tensión a la par que ilusión en el ambiente. Muchos han venido a ver a uno de sus grupos de juventud porque la media de edad es elevado entre la audiencia. Sin embargo, temen por el estado en que se puedan encontrar estas cuatros leyendas. Asia, como sabréis mucho, fue un supergrupo creado por dos manager y una casa de discos que, aprovechando el tirón y la popularidad de los componentes escogidos, pensaron que habían encontrado una mina de oro con esta formación de “All Stars”. Si encima en su debut se sacan de la manga una de las canciones más escuchadas jamás en las radios, “Heat of the moment”, la combinación parecía perfecta. Esta historia duró dos discos y cuando el tirón de ventas bajó, el castillo de naipes quedó derribado. Desde entonces, todos tiraron por su cuenta pero siempre mantuvieron cierto contacto, fuera en Asia u otros proyectos.

El escenario estaba diseñado para un recinto algo mayor porque, además de un completo juego de luces, una pantalla y unas cuantas minicámaras fijas daban lustre al evento. La salida del cuarteto fue un tanto fría. Tanto Howe como Wetton no son la alegría de la huerta mientras que Downes y Palmer, los más animados, quedan en un segundo plano debido a la inmovilidad de sus respectivos instrumentos. De inicio jugaron al despiste porque arrancaron con “Daylight” cara B de “Don´t cry” y tema extra de “Alpha”.

Muchos no conocían la canción y pensaron, incluso, que pertenecía a “Phoenix”, su reciente trabajo de estudio.
Con un sonido acorde con las circunstancias los músicos daban una imagen bastante dispar. Steve Howe está muy viejo. Su extrema delgadez tampoco le ayuda a aparentar menos años. Diría que me recordó un poco al difunto Paco Umbral; a John Wetton se le ve un poco hinchado (que no demasiado gordo) quizá fruto de sus problemas de corazón; Geoff Downes continúa con nuestra querida imagen de “Lauren Postigo” que comparte con otros muchos roqueros cincuentones; y Carl Palmer, buff, por este hombre parece que no pasan los años, tanto en pegada como en aspecto. Está hecho un chaval.

Como podéis imaginar, el repertorio se iba a centrar en las dos obras cumbres que grabaron juntos, además de ofrecer algún retazo novedoso de “Phoenix” y, cómo no, sus momentos de lucimiento que para algo son todos músicos que han mamado la cultura de los solos. Tras el pequeño desconcierto de “Daylight”, la sonrisa de los allí presentes afloró con la genial “Only time will tell” y esas cabalgadas majestuosas de teclados. Señalar que, con respecto a las producciones originales, aquí Steve Howe brilla más porque las guitarras cobran mayor protagonismo. “Wildest dreams” me resulta la sublimación del sonido Asia del primer álbum y ver corear a toda la gente eso de “They fight for king and country” nos hizo alcanzar el éxtasis.

Sin querer abusar de lo más reciente, sí era completamente perentorio conceder algo de cancha a “Phoenix”. Buena elección fue presentarlo con “Never again”, de las mejores composiciones del trabajo, que funcionó muy bien entre tanto clásico. A su conclusión, Carl Palmer abandonó su posición detrás de la batería, cogió un micrófono y en un más que correcto español fruto, imagino, de sus muchos veranos por nuestras costas, señaló lo contentos que estaban de volver un cuarto de siglo después y habló de que antes de Asia, todos estuvieron en bandas conocidas, una de ellas Yes.

Los fans recibieron el nombre con un fortísimo aplauso, preludio de “Roundabout”, una de las canciones más famosas de la banda perteneciente al multiplatino “Fragile” de 1971. una gran interpretación de uno de los mitos del rock progresivo. De regreso a los cortes propios, “Time again” también recibió una clamorosa acogida, no en vano fue uno de los ¡seis singles! que sacaron de su debut. Hasta aquí, y salvo “Daylight” por su peculiaridad, todas las referencias antiguas habían sido del “Asia album”.

Entramos en los minutos de los solos. He de decir que creo que estuvieron mal estructurados, al menos así lo pienso. El de Geoff Downes me pareció insustancial, ni bueno ni soporífero. No duró demasiado y creo que eso fue lo más destacable. Sin embargo, cuando a Steve Howe le pusieron la silla para interpretar su solo de guitarra clásica ya habitual. A mí se me hizo eterno, demasiado técnico y con muy poco sentimiento. El bueno de John Wetton no hizo solo pero, en su lugar, se enfundó la acústica y, en solitario, cantó el “Book of Saturday” del “Larks´ tongues in aspic” de su etapa en King Crimson. En otros lugares se había decantado por “Voice of America” del “Asia Astra” pero la alternancia nos llevó a sus años junto a Robert Fripp. Aquí terminé de certificar que vocalmente está de lujo a pesar de que esté parado (algo normal con sus problemas de salud) y sea un poco sieso. Se advirtió de que no se fumara durante la actuación, alguna gente (con la educación habitual) se lo saltó y John no lo hizo ni pizca de gracia.

Ya digo que este segmento se hizo un pelín tedioso pero fue compensado con una de mis preferidas y primera referencia a “Alpha”, “The smile has left tours eyes”. La ejecutaron de forma diferente al disco, más desenchufado, pero me encantó. Para continuar con “Alpha”, uno de los cortes más pegadizos y según Wetton de las más cañeras, la increíble “Open your eyes”. Para continuar del lado del ego de cada artista, el turno le tocaba a Carl Palmer y qué mejor que hacerlo con una instrumental del Emerson, Lake and Palmer. “Fanfare for a common man” es una adaptación que ELP hicieron en su disco “Works, Vol. 1” de un tema de Aaron Copland. Ese álbum del trío británico es, para mi gusto, uno de los más “pajilleros” y autocomplacientes de la historia, trabajo doble con una cara para que cada músico se explaye. “Fanfare for a common man” viene en la última, la firmada por todos, y contiene una tremenda labor de bajo y batería.

Después de esta demostración, relajamos un poco la técnico con “Without you”, un lento de la primera entrega de Asia, canción que a mí no termina de transmitirme y que en vivo quedó un tanto oscura. En esta vorágine llegó la segunda y última parada en “Phoenix”. No sé si yo hubiera elegido “An extraordinary life” porque me parece demasiado “feliz” y su estribillo muy pop. El caso es que estos minutos transcurridos del “Open your eyes” volvimos a caer en un pequeño sopor.

Sorprendentemente volvió a ser el turno de John Wetton y su pasado. Digo sorprendente porque ya había hecho el “Book of Saturday” de King Crimson pero no contento con eso descargaron uno de los temas emblema del progresivo y la épica, “In the court of the crimson king”. ¿Cómo? Me pregunté. En el debut de los británicos no estaba John Wetton. Él entró en 1973 y grabó tres discos pero no ése. Para completar este hecho tan Spinal Tap, el vocalista de esa canción era Grez Lake, después compañero de Carl Palmer en ELP. Sea como fuere, la interpretación fue impecable.

Quedaba por salir a flote el pasado de Geoff Downes y ya sabíamos que era lo que tocaba. Para disgusto de muchos, entre los que me encuentro, hablar de los otros grupos de Downes es hacerlo de The Buggles, de su chaqueta blanca discotequera, de Trevor Horn, de “The age of plastic” y, claro está, de “Video killed the radio star”, uno de los mayores “one hit wonder” de siempre. Mientras en la pantalla se proyectaba el archiconocido clip, el cuarteto pasaba el rato con el tema, salvo Geoff Downes que parece sigue disfrutando con ella.

Afortunadamente, el calvario para mí concluyó y encaramos la parte final del concierto con mi favorita del grupo. Tenía la duda de su inclusión en el repertorio (aunque en el concierto de hace unos años sí estuvo) pero “The heat goes on” brilló sobremanera con esa intensidad que plasmaron a la perfección. Casi en su última parte, frenaron y dejaron a Carl Palmer, que era el único que aún no había hecho su solo. Como sabréis soy muy beligerante con esto de los solos pero reconozco que Palmer me dejó impresionado. Es más, considero que su sección es necesaria y no me extraña que la incluyan en las postrimerías del show porque la gente le pegó una ovación impresionante. Siempre después del dios Neil Peart de Rush, de los tipos que más me han alucinado con su batería. Enlazaron de nuevo con el estribillo de “The heat goes on” y acto seguido su megahit, “Heat of the moment”, coreada por todos los asistentes. Sin embargo, como en esa ya nos tienen ganados de antemano no me pareció de las que mejor sonaron.

Después de casi dos horas abandonaron el escenario dejándonos un excelente sabor de boca. Quedaba la guinda del pastel. “Sole survivor” fue la elegida para culminar el gran concierto. Es verdad que hubo dos ratos un poco aburridos. También me dio pena que se dejaran en el tintero “Don´t cry”, que si bien en un poco “blandita” la considero fundamental en “Alpha”, o “Here comes the feeling”, pero la sensación general fue muy positiva y mi conclusión es que este ejercicio de revival quedó más que justificado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://originalasia.com

Marco Antonio Romero
Fotografias: Javi Falcón