|
Los hechos
que vamos a relatar en este
primer párrafo son inauditos.
Hace tres años pudimos
ver a Asia en directo presentando
su, entonces, nueva obra, “Silent
nation”. Aquel era un
notable trabajo de un grupo
en el que de su formación
original solo quedaba el teclista
Geoff Downes. Aquel fue un muy
buen concierto en el que disfrutamos
escuchando temas de todas las
encarnaciones de la banda. Una
vez concluido el tour y cuando
parece que están en proceso
de creación de un nuevo
disco, salta la noticia. ¡Se
reúnen los miembros fundadores
de Asia! Ni más ni menos
que el cuarteto formado por
John Wetton, Steve Howe, Carl
Parmer y el propio Geoff. Sin
embargo, siendo esto una bomba,
más sorprendente es saber
que no pueden hacerlo bajo el
nombre de Asia sino que se denominarán
The Original Asia porque resulta
que los derechos del nombre
los tiene John Payne, el que
era el cantante desde 1991.
Al final este grupo paralelo
se llama Asia featuring John
Payne para que nadie se llame
a engaño. A mí
Payne me cae bien y es un gran
vocalista pero claro, considero
una tomadura de pelo esta dualidad.
Todo esto nos
lleva a una noche de finales
de mayo en la que la larga gira
europea de The Original Asia
tiene parada en la sala Macumba
de Madrid. Esto representa un
incremento importante de público
ya que el anterior show se hizo
en Heineken. Obviamente, la
expectación es enorme
y aunque entran con cuentagotas,
el recinto ofrece un magnífico
aspecto. Aproximadamente entre
mil trescientas y mil quinientas
personas que casi dan sensación
de lleno.
Se nota tensión
a la par que ilusión
en el ambiente. Muchos han venido
a ver a uno de sus grupos de
juventud porque la media de
edad es elevado entre la audiencia.
Sin embargo, temen por el estado
en que se puedan encontrar estas
cuatros leyendas. Asia, como
sabréis mucho, fue un
supergrupo creado por dos manager
y una casa de discos que, aprovechando
el tirón y la popularidad
de los componentes escogidos,
pensaron que habían encontrado
una mina de oro con esta formación
de “All Stars”.
Si encima en su debut se sacan
de la manga una de las canciones
más escuchadas jamás
en las radios, “Heat of
the moment”, la combinación
parecía perfecta. Esta
historia duró dos discos
y cuando el tirón de
ventas bajó, el castillo
de naipes quedó derribado.
Desde entonces, todos tiraron
por su cuenta pero siempre mantuvieron
cierto contacto, fuera en Asia
u otros proyectos.
El escenario
estaba diseñado para
un recinto algo mayor porque,
además de un completo
juego de luces, una pantalla
y unas cuantas minicámaras
fijas daban lustre al evento.
La salida del cuarteto fue un
tanto fría. Tanto Howe
como Wetton no son la alegría
de la huerta mientras que Downes
y Palmer, los más animados,
quedan en un segundo plano debido
a la inmovilidad de sus respectivos
instrumentos. De inicio jugaron
al despiste porque arrancaron
con “Daylight” cara
B de “Don´t cry”
y tema extra de “Alpha”.
Muchos no
conocían la canción
y pensaron, incluso, que pertenecía
a “Phoenix”, su
reciente trabajo de estudio.
Con un sonido acorde con las
circunstancias los músicos
daban una imagen bastante dispar.
Steve Howe está muy viejo.
Su extrema delgadez tampoco
le ayuda a aparentar menos años.
Diría que me recordó
un poco al difunto Paco Umbral;
a John Wetton se le ve un poco
hinchado (que no demasiado gordo)
quizá fruto de sus problemas
de corazón; Geoff Downes
continúa con nuestra
querida imagen de “Lauren
Postigo” que comparte
con otros muchos roqueros cincuentones;
y Carl Palmer, buff, por este
hombre parece que no pasan los
años, tanto en pegada
como en aspecto. Está
hecho un chaval.
Como podéis
imaginar, el repertorio se iba
a centrar en las dos obras cumbres
que grabaron juntos, además
de ofrecer algún retazo
novedoso de “Phoenix”
y, cómo no, sus momentos
de lucimiento que para algo
son todos músicos que
han mamado la cultura de los
solos. Tras el pequeño
desconcierto de “Daylight”,
la sonrisa de los allí
presentes afloró con
la genial “Only time will
tell” y esas cabalgadas
majestuosas de teclados. Señalar
que, con respecto a las producciones
originales, aquí Steve
Howe brilla más porque
las guitarras cobran mayor protagonismo.
“Wildest dreams”
me resulta la sublimación
del sonido Asia del primer álbum
y ver corear a toda la gente
eso de “They fight for
king and country” nos
hizo alcanzar el éxtasis.
Sin querer
abusar de lo más reciente,
sí era completamente
perentorio conceder algo de
cancha a “Phoenix”.
Buena elección fue presentarlo
con “Never again”,
de las mejores composiciones
del trabajo, que funcionó
muy bien entre tanto clásico.
A su conclusión, Carl
Palmer abandonó su posición
detrás de la batería,
cogió un micrófono
y en un más que correcto
español fruto, imagino,
de sus muchos veranos por nuestras
costas, señaló
lo contentos que estaban de
volver un cuarto de siglo después
y habló de que antes
de Asia, todos estuvieron en
bandas conocidas, una de ellas
Yes.
Los fans recibieron
el nombre con un fortísimo
aplauso, preludio de “Roundabout”,
una de las canciones más
famosas de la banda perteneciente
al multiplatino “Fragile”
de 1971. una gran interpretación
de uno de los mitos del rock
progresivo. De regreso a los
cortes propios, “Time
again” también
recibió una clamorosa
acogida, no en vano fue uno
de los ¡seis singles!
que sacaron de su debut. Hasta
aquí, y salvo “Daylight”
por su peculiaridad, todas las
referencias antiguas habían
sido del “Asia album”.
Entramos en
los minutos de los solos. He
de decir que creo que estuvieron
mal estructurados, al menos
así lo pienso. El de
Geoff Downes me pareció
insustancial, ni bueno ni soporífero.
No duró demasiado y creo
que eso fue lo más destacable.
Sin embargo, cuando a Steve
Howe le pusieron la silla para
interpretar su solo de guitarra
clásica ya habitual.
A mí se me hizo eterno,
demasiado técnico y con
muy poco sentimiento. El bueno
de John Wetton no hizo solo
pero, en su lugar, se enfundó
la acústica y, en solitario,
cantó el “Book
of Saturday” del “Larks´
tongues in aspic” de su
etapa en King Crimson. En otros
lugares se había decantado
por “Voice of America”
del “Asia Astra”
pero la alternancia nos llevó
a sus años junto a Robert
Fripp. Aquí terminé
de certificar que vocalmente
está de lujo a pesar
de que esté parado (algo
normal con sus problemas de
salud) y sea un poco sieso.
Se advirtió de que no
se fumara durante la actuación,
alguna gente (con la educación
habitual) se lo saltó
y John no lo hizo ni pizca de
gracia.
Ya digo que
este segmento se hizo un pelín
tedioso pero fue compensado
con una de mis preferidas y
primera referencia a “Alpha”,
“The smile has left tours
eyes”. La ejecutaron de
forma diferente al disco, más
desenchufado, pero me encantó.
Para continuar con “Alpha”,
uno de los cortes más
pegadizos y según Wetton
de las más cañeras,
la increíble “Open
your eyes”. Para continuar
del lado del ego de cada artista,
el turno le tocaba a Carl Palmer
y qué mejor que hacerlo
con una instrumental del Emerson,
Lake and Palmer. “Fanfare
for a common man” es una
adaptación que ELP hicieron
en su disco “Works, Vol.
1” de un tema de Aaron
Copland. Ese álbum del
trío británico
es, para mi gusto, uno de los
más “pajilleros”
y autocomplacientes de la historia,
trabajo doble con una cara para
que cada músico se explaye.
“Fanfare for a common
man” viene en la última,
la firmada por todos, y contiene
una tremenda labor de bajo y
batería.
Después
de esta demostración,
relajamos un poco la técnico
con “Without you”,
un lento de la primera entrega
de Asia, canción que
a mí no termina de transmitirme
y que en vivo quedó un
tanto oscura. En esta vorágine
llegó la segunda y última
parada en “Phoenix”.
No sé si yo hubiera elegido
“An extraordinary life”
porque me parece demasiado “feliz”
y su estribillo muy pop. El
caso es que estos minutos transcurridos
del “Open your eyes”
volvimos a caer en un pequeño
sopor.
Sorprendentemente
volvió a ser el turno
de John Wetton y su pasado.
Digo sorprendente porque ya
había hecho el “Book
of Saturday” de King Crimson
pero no contento con eso descargaron
uno de los temas emblema del
progresivo y la épica,
“In the court of the crimson
king”. ¿Cómo?
Me pregunté. En el debut
de los británicos no
estaba John Wetton. Él
entró en 1973 y grabó
tres discos pero no ése.
Para completar este hecho tan
Spinal Tap, el vocalista de
esa canción era Grez
Lake, después compañero
de Carl Palmer en ELP. Sea como
fuere, la interpretación
fue impecable.
Quedaba por
salir a flote el pasado de Geoff
Downes y ya sabíamos
que era lo que tocaba. Para
disgusto de muchos, entre los
que me encuentro, hablar de
los otros grupos de Downes es
hacerlo de The Buggles, de su
chaqueta blanca discotequera,
de Trevor Horn, de “The
age of plastic” y, claro
está, de “Video
killed the radio star”,
uno de los mayores “one
hit wonder” de siempre.
Mientras en la pantalla se proyectaba
el archiconocido clip, el cuarteto
pasaba el rato con el tema,
salvo Geoff Downes que parece
sigue disfrutando con ella.
Afortunadamente,
el calvario para mí concluyó
y encaramos la parte final del
concierto con mi favorita del
grupo. Tenía la duda
de su inclusión en el
repertorio (aunque en el concierto
de hace unos años sí
estuvo) pero “The heat
goes on” brilló
sobremanera con esa intensidad
que plasmaron a la perfección.
Casi en su última parte,
frenaron y dejaron a Carl Palmer,
que era el único que
aún no había hecho
su solo. Como sabréis
soy muy beligerante con esto
de los solos pero reconozco
que Palmer me dejó impresionado.
Es más, considero que
su sección es necesaria
y no me extraña que la
incluyan en las postrimerías
del show porque la gente le
pegó una ovación
impresionante. Siempre después
del dios Neil Peart de Rush,
de los tipos que más
me han alucinado con su batería.
Enlazaron de nuevo con el estribillo
de “The heat goes on”
y acto seguido su megahit, “Heat
of the moment”, coreada
por todos los asistentes. Sin
embargo, como en esa ya nos
tienen ganados de antemano no
me pareció de las que
mejor sonaron.
Después
de casi dos horas abandonaron
el escenario dejándonos
un excelente sabor de boca.
Quedaba la guinda del pastel.
“Sole survivor”
fue la elegida para culminar
el gran concierto. Es verdad
que hubo dos ratos un poco aburridos.
También me dio pena que
se dejaran en el tintero “Don´t
cry”, que si bien en un
poco “blandita”
la considero fundamental en
“Alpha”, o “Here
comes the feeling”, pero
la sensación general
fue muy positiva y mi conclusión
es que este ejercicio de revival
quedó más que
justificado.
|












|