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Los profetas
del rock and roll llegaron a
la de Madrid para iluminar a
los incrédulos, a los
descreídos, a los poseídos
por las demoníacas emisoras
que escuchan en sus trabajos.
Los Creyentes mostraron el camino
a más de un centenar
de personas que no tuvieron
más remedio que abrazar
la verdadera fe en comunión
con los ritmos del boggie, el
rockabilly, el slap bass…
Los Creyentes
comenzaron a tocar en Úbeda,
Jaén. Sus integrantes
andan diseminados por todo el
territorio nacional, propagando
la semilla del rock and roll
en su apostolado por todo el
estado. Ahora se reúnen
para conjurar el espíritu
de Elvis, Reverendo Horton Heat,
Screamin' Jay Hawkins.
Los fundadores
de la Primera Congregación
de los Verdaderos Creyentes
en el Rock N Roll, hicieron
gala de su fe inquebrantable
y convencieron a propios y extraños
con la inusitada fuerza que
da la convicción y la
pasión. El público
acabó entregado al testimonio
de estos andaluces imbuidos
del espíritu de Bo Diddley,
Elvis, Robert Gordon y demás
apóstoles de la música
elegida: ROCK AND ROLL, YEAH.
Su fuerte es
el directo, que se convierte
en una ceremonia similar a la
de los predicadores y sus congregaciones
de fieles afroamericanos en
las que todo el mundo participa
de la fiesta de la fe. El público
alaba la guitarra prodigiosa
de Perico Creyente; entra en
éxtasis con las maracas,
coros y contorsiones de Raúl
Creyente, un auténtico
“frontman”. La fuerza
y pasión que le imprime
Chema Creyente a la batería
sirve de revulsivo para las
almas de la congregación.
Jarque Creyente y su veloz contrabajo,
con claras influencias del rockabilly
más clásico en
su música y su estética,
apuntala la contundencia del
grupo. Y qué decir del
maestro de ceremonias, Fran
Creyente, con una actitud que
sólo pueden adoptar los
verdaderos profetas del rock.
Fran ha convertido su fe en
espectáculo, y el espectáculo
en fe, pero no por ello desvirtúa
ninguna de esas dos pasiones,
todo lo contrario, esa simbiosis
se convierte en un acto único
e irrepetible en cada concierto
del grupo. Por eso se definen
como los “los verdaderos,
los auténticos, los genuinos
y fidedignos CREYENTES en la
religión del Rock n Roll”.
La interacción
entre ellos y el público
en este acto de comunión
rockanrollera llega a momentos
de éxtasis sobre el escenario
y también frente a las
tablas. “Abducen”
al público y lo hacen
participe del espectáculo.
Son capaces de conseguir un
clima de complicidad con la
gente, que responde a sus aleluyas
y participa de buen grado en
improvisados exorcismos y otros
ritos de exaltación.
El principio
del concierto ya capta la atención
de todos. Fran se sitúa
entre el público, frente
al resto de la banda. Desde
allí inicia la ceremonia
en un improvisado púlpito,
una mesa frente al escenario,
como un auténtico predicador:
“Queridos hermanos en
la fe del rock and roll…”
y comienza el espectáculo
entre los atónitos espectadores
que ya intuyen que este no va
a ser un concierto convencional.
Los fieles responden a sus alabanzas,
los neófitos se muestran
sorprendidos y expectantes ante
lo que se les viene encima:
contorsiones imposibles en el
escenario, éxtasis místicos,
una coreografía teatral
entre Los Creyentes… hacen
que su inmaculado atuendo blanco
acabe con estigmas en forma
de sudor y deterioro como síntomas
de una entrega desaforada. Desde
los primeros temas el público
está entregado y jalea
enloquecido el exorcismo que
Fran y Raúl practican
a uno de los asistentes, poseído
por la música de las
radio-fórmulas. Un ritual
pagano, en el que cuerpo y alma
se funden.
En resumen,
queridos hermanos, un espectáculo
impagable, que además
fue gratis, dentro del Summer
Bop Festival, celebrado en la
Irish Rover de Madrid.
Si pasan por
tu ciudad, acude a la llamada
de la fe. Sería un pecado
no ir a verlos. |






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