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LUCIE SILVAS

1 de Marzo, sala Heineken, Madrid.

Acudir a un concierto de un artista con mucha repercusión me resulta extraño. Casi siempre acudimos a ver a grupos minoritarios y cuando el concierto es de alguien relativamente importante, te sientes fuera de lugar. No por nada en particular, el ambiente que se respira es completamente distinto.

Lucie Silvas se presentó en España colgando el cartel de “todo vendido” tanto en Barcelona como en Madrid. Su principal aval es la gran voz que posee. Si lo acompañamos con una enorme campaña de promoción y vender más de siete millones de copias en todo el mundo, llenar una sala como la Heineken es coser y cantar.

Los teloneros aún tocaban cuando entré en la sala tras un buen rato haciendo cola. Eran dos miembros de la banda de Lucie Silvas, uno cantaba y tocaba la guitarra acústica y otro el piano. Todos los temas eran lentos y aunque no estaban mal no despertaron demasiada expectación.

Estaba claro que la noche iba a ser de Lucie Silvas. Se presentó en el escenario y se sentó frente a su piano para abrir el concierto con “The same side”. Nada más comenzar quedó patente que la chica tiene una voz privilegiada y que canta muy bien.

Tras varias estrofas cantando simplemente acompañada de su piano, pasó a escena el resto de la banda, incluyendo a Lucie, eran ocho sobre el escenario. El pobre del bajista estaba junto a la puerta de entrada de los camerinos y apenas se le veía. Para los que no lo sepan, la hermana de Lucie toca la percusión en la banda y hace coros. La batería estaba situada detrás de una mampara de metacrilato que amortiguaba un poco el sonido de la misma.

La sala estaba llena pero a diferencia de otros conciertos no sentías sensación de agobio, había espacio entre los asistentes y debemos resaltar que no había seguridad frente al escenario y a lo largo de toda la actuación no hubo ningún incidente.

Después de sonar “Don´t Look Back” “Buil Your World Around” y “It´s too late” apareció sobre el escenario Antonio Orozco. Los asistentes le recibieron con un caluroso aplauso. Cantó a dúo “What you made of” y con todos mis respetos, sobró Antonio Orozco. La canción interpretada sólo por Lucie Silvas es infinitamente mejor, pero por lo visto a ella le gusta la voz de este señor y como estaba en España, pues nada, le invitó a cantar, para alegría de algunos y desgracia de otros. No es que tenga nada en contra del cantante español, simplemente no me gusta como queda el tema interpretado por él.

Sin Orozco sobre el escenario vuelta a la normalidad, todos los miembros del grupo estaban embargados por un buen rollo general. Sonaron temas como “Last man Standing” o “Whitout You”. Lucie no paraba de sonreír a la audiencia y el teclista no paraba de moverse, se entregó en cuerpo y alma el muchacho.

Luego vino la versión de Metallica del “Nothing Else Matters”. Curioso, la gente chistaba cuando los más osados nos atrevimos a acompañar a la artista coreando la canción, pero Lucie Silvas animó a todos los asistentes a cantar con ella, así fue.

Justo antes de los bises tocó, el tema que da título al disco, “Breath In” y de nuevo Antonio Orozco se plantó en escena para entregarle el primer disco de oro conseguido en España.

Los asistentes insistieron un poco y los bises que sonaron esa noche fueron cuatro, incluyendo canciones del nuevo trabajo que jamás habían sido interpretadas en directo.
Se despidieron prometiendo volver pronto (cómo todos) y la actuación concluyó después de una hora y cuarenta minutos.

Lucie Silvas lo llenó todo con su voz y simpatía, el concierto fue realmente bueno, sin fisuras, buen sonido y mejor ambiente. Sobre el escenario demostró que el éxito del que disfruta no es ninguna casualidad.

 

 

 

 

 

 

 

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Texto: Txomin Vega
Fotos: V. M. Pino