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Acudir a un
concierto de un artista con
mucha repercusión me
resulta extraño. Casi
siempre acudimos a ver a grupos
minoritarios y cuando el concierto
es de alguien relativamente
importante, te sientes fuera
de lugar. No por nada en particular,
el ambiente que se respira es
completamente distinto.
Lucie Silvas
se presentó en España
colgando el cartel de “todo
vendido” tanto en Barcelona
como en Madrid. Su principal
aval es la gran voz que posee.
Si lo acompañamos con
una enorme campaña de
promoción y vender más
de siete millones de copias
en todo el mundo, llenar una
sala como la Heineken es coser
y cantar.
Los teloneros
aún tocaban cuando entré
en la sala tras un buen rato
haciendo cola. Eran dos miembros
de la banda de Lucie Silvas,
uno cantaba y tocaba la guitarra
acústica y otro el piano.
Todos los temas eran lentos
y aunque no estaban mal no despertaron
demasiada expectación.
Estaba claro
que la noche iba a ser de Lucie
Silvas. Se presentó en
el escenario y se sentó
frente a su piano para abrir
el concierto con “The
same side”. Nada más
comenzar quedó patente
que la chica tiene una voz privilegiada
y que canta muy bien.
Tras varias
estrofas cantando simplemente
acompañada de su piano,
pasó a escena el resto
de la banda, incluyendo a Lucie,
eran ocho sobre el escenario.
El pobre del bajista estaba
junto a la puerta de entrada
de los camerinos y apenas se
le veía. Para los que
no lo sepan, la hermana de Lucie
toca la percusión en
la banda y hace coros. La batería
estaba situada detrás
de una mampara de metacrilato
que amortiguaba un poco el sonido
de la misma.
La sala estaba
llena pero a diferencia de otros
conciertos no sentías
sensación de agobio,
había espacio entre los
asistentes y debemos resaltar
que no había seguridad
frente al escenario y a lo largo
de toda la actuación
no hubo ningún incidente.
Después
de sonar “Don´t
Look Back” “Buil
Your World Around” y “It´s
too late” apareció
sobre el escenario Antonio Orozco.
Los asistentes le recibieron
con un caluroso aplauso. Cantó
a dúo “What you
made of” y con todos mis
respetos, sobró Antonio
Orozco. La canción interpretada
sólo por Lucie Silvas
es infinitamente mejor, pero
por lo visto a ella le gusta
la voz de este señor
y como estaba en España,
pues nada, le invitó
a cantar, para alegría
de algunos y desgracia de otros.
No es que tenga nada en contra
del cantante español,
simplemente no me gusta como
queda el tema interpretado por
él.
Sin Orozco
sobre el escenario vuelta a
la normalidad, todos los miembros
del grupo estaban embargados
por un buen rollo general. Sonaron
temas como “Last man Standing”
o “Whitout You”.
Lucie no paraba de sonreír
a la audiencia y el teclista
no paraba de moverse, se entregó
en cuerpo y alma el muchacho.
Luego vino
la versión de Metallica
del “Nothing Else Matters”.
Curioso, la gente chistaba cuando
los más osados nos atrevimos
a acompañar a la artista
coreando la canción,
pero Lucie Silvas animó
a todos los asistentes a cantar
con ella, así fue.
Justo antes
de los bises tocó, el
tema que da título al
disco, “Breath In”
y de nuevo Antonio Orozco se
plantó en escena para
entregarle el primer disco de
oro conseguido en España.
Los asistentes
insistieron un poco y los bises
que sonaron esa noche fueron
cuatro, incluyendo canciones
del nuevo trabajo que jamás
habían sido interpretadas
en directo.
Se despidieron prometiendo volver
pronto (cómo todos) y
la actuación concluyó
después de una hora y
cuarenta minutos.
Lucie Silvas
lo llenó todo con su
voz y simpatía, el concierto
fue realmente bueno, sin fisuras,
buen sonido y mejor ambiente.
Sobre el escenario demostró
que el éxito del que
disfruta no es ninguna casualidad.
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