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Esta sección
se dedica, exclusivamente, a
ofrecer un punto de visto subjetivo
de algunas de las actividades
anexas a la música pero
que confeccionan un festival.
Sin los grupos no habría
nada pero en lo que está
alrededor es donde se producen
las grandes diferencias con
respecto a los eventos europeos
del más alto nivel. España,
queramos o no, en el heavy metal
se encuentra lejana de cosas
como Wacken, Graspop, Bang Your
Head y demás citas veraniegas
con tradición. Por una
parte, ha faltado continuidad;
por otra, las instalaciones
suelen dejar bastante que desear;
el sonido, ese juez implacable,
queda a años luz de lo
que se cuece en el viejo continente;…
Así, un cúmulo
de cosas que hacen que el éxodo
de metaleros patrios al extranjero
sea cada vez más masivo.
Año tras año se
repiten errores, se corrigen
algunos, pero lo que más
me asombra es la capacidad de
generación de nuevos
problemas. No entendemos a adivinar
el por qué pero cancelaciones,
inclemencias climatológicas,
chapuzas varias y demás,
forma parte del “atrezzo”
del fin de semana.
Acondicionamientos
Uno de los
lastres de todo festival español
que se precie. Este año
se cambió de recinto.
La Feria de Muestra no es el
mejor sitio, ni mucho menos,
pero la apertura de la nave
donde se ubicaban los puestos
de comida, camisetas y discos,
sirvió de refugio seguro
ante la tormenta. Esta vez,
la zona escogida fue Valdespartera,
un poquito más cerca
de la ciudad, ya entrando en
un barrio por ahora poco poblado.
La explanada era significativamente
mayor y los accesos más
fáciles, si bien el embotellamiento
en la entrada se hubiera producido
de no mediar la escasa asistencia.
Por cierto, como cualquier ciudadano
con dos dedos de frente, soy
muy radical con el “si
bebes, no conduzcas” pero
me parece de buitres el ubicar
dos controles de alcoholemia
en menos de trescientos metros.
Cualquier precaución
es poco pero con una hubiera
servida. Volviendo al solar,
estaba en ligerísima
cuesta, era larga y ancha, tanto
que se quedó grande.
Sin embargo, esto es más
positivo que negativo.
Una de las
situaciones “estrella”
suele ser la zona de acampada.
Como no podía ser menos,
en el Metalway resultó
muy deficiente. Nosotros no
tuvimos que padecerla pero nos
acercamos a ver el secarral
impresentable en que se encontraba.
Obviamente, en ese lugar es
imposible un césped pero
acondicionar un poquito el terreno
no cuesta nada. Era pavoroso
el primer fin de semana ver
a la gente allí soportar
el vendaval y el frío.
Unos héroes los que se
atrevieron. Los servicios en
ese punto eran escasos pero,
una vez más, la poca
concurrencia salvó a
la organización. Aunque
no nos metimos, había
una especia de súper
donde se podía comprar
algún alimento. No está
mal la idea pero si la comparamos
con las de “Europa”,
pues eso, mucho camino por recorrer.
Mención especial para
la ciénaga que llamaban
piscina. Desde la calle de acceso
(que estaba elevada respecto
al camping) ya daba un asco
que ríete tú de
bañarte en las aguas
del Manzanares.
Ya dentro
del recinto de conciertos, lo
primero con lo que te topabas
era con los servicios. No demasiadas
quejas al respecto porque aquí,
además de la necesaria
y obligatoria (al menos, eso
se debería hacer) limpieza
por el personal competente,
influye mucho lo cerdos que
somos. Es una cuestión
de educación y, en ocasiones,
no se pueden pedir peras al
olmo. Lamentablemente, mucha
gente se cree que “como
es de todos” pueden hacer
lo que quieran. Veríamos
a ver si alguien lo hiciera
en su casa cuál sería
la reacción. Un apartado
muy negativo que se repite sistemáticamente
es el de la limpieza del lugar.
En serio, señores organizadores,
no es tan complicado. Pongan
un vaso del festival en plan
bonito y que cueste dos euros
de “alquiler”, ofrezcan
una cerveza o un refresco por
cada X recipientes de bebida
recogidos o, si el cerebro no
les da para otra cosa, contraten
a una empresa para que a las
siete de la mañana de
un lavado de cara a la zona.
Pues no, aquí nos empeñamos
en que tenemos que pisar plástico
todo el fin de semana. Curioso
que el viento acondicionó
un “vertedero natural”
justo delante de la mesa de
sonido. Se agolpaban minis vacíos
gracias al dios Eolo. Ese trabajo
que les ahorraron a los operarios
el lunes.
El tema del
Metal Market es un caso perdido.
Aquí no comprendemos
la filosofía de tener
que pagar tres euros por entrar
a ver discos (lo de comprar
es una utopía). Se hizo
un par de veces pero aún
recuerdo en el primer Metalway
de Guernica hablar con mi hoy
colega griego Greg que se había
recorrido Europa para vender
su material y alucinar por la
poca gente que entraba y menos
compraba. Esto es así
de triste y la consecuencia
es que los puestos de merchandising
eran lamentables en número
y material. El festival en el
que menos discos me he comprado,
únicamente tres. En ropa
ya era otra cosa porque aquí
sí que se lleva el “heavy
de camiseta” pero vamos,
que tampoco eran stands oficiales.
Para eso, ya estaba el puesto
donde comprar camisetas de los
grupos (y algún cd) a
precios poco asequibles. Por
supuesto, los señores
de Magic Circle montaron su
propio tenderete el segundo
fin de semana para vender cualquier
cosa relacionada con Manowar
y paniaguados. Indignante ver
camisetas de manga corta a cuarenta
euros. Claro que si hay fans
dispuestos a pagarlas (que los
hubo)…
En esta ocasión
no se columpiaron y pusieron
tres casetas de tickets, con
cuatro ventanillas cada una.
Al final, sobraron y cerraron
más de la mitad por lo
que no había colas para
comprar. Además, solo
eran para bebida, la comida
la comprabas directamente en
los puestos de restauración
habilitados. ¡Qué
decir de la oferta! Kebab, bocadillos,
hamburguesas, zumos de frutos
mezclados con alcohol, vamos,
la línea habitual. Eso
sí, tengo que decirlo
que si no reviento. ¡Qué
porquería un puesto llamado
Mi Juanillo (que luego repitió
en Lorca)! Ilusos de nosotros,
pillamos allí un bocata
con el peor pan que he probado
en mi vida y una lechuga que
sabía ácida. Estoy
seguro que a los cerdos les
alimentan mejor, era para llamar
a Consumo. Sin duda, la zona
de comidas del propio festival,
la más destacable. El
pan era del día y te
zampabas un chorizo frito o
un lomo con queso más
que decente. Encima, tenían
un menú a doce euros
con dos platos, bebida y postre
que, según nos contaron,
también era aceptable.
Los precios, entre normales
y caros, sobre todo los de la
bebida, un poco fuera de lo
que deberían ser tiempos
de crisis. Precisamente en la
“casa de comidas”
del Metalway se ubicaba los
bancos donde sentarse a descansar
o degustar las viandas. No eran
muchos pero tampoco faltaron.
No voy a loar
que hubiera una zona del recinto
reservada para que los minusválidos
vieran los conciertos porque
es lo mínimo pero sí
criticar que estaba lejísimos
del del escenario y que al no
darse cita demasiados en el
Metalway fue invadida por el
público normal. Junto
a la mesa de sonido es el sitio
adecuado no veinte metros más
atrás. Otro aspecto relevante
es la carpa de firmas que se
puso. Si el primer fin de semana
no salió por los aires,
es que estaba bien asentada.
Regular organización
porque es verdad que hay mucho
pesado que piensa que la media
hora programada es exclusiva
para él, pero señores,
ni tan ni tan calvo que ni tan
siquiera se podían hacer
los chavales una foto sin que
un pesado de seguridad no estuviera
echándoles, por lo general
de malas maneras. Salieron bastantes
bandas pero con Manowar llegó
la locura. Aún no sé
la razón de por qué
se frustró a los veinte
minutos la primera de las firmas
programadas pero al día
siguiente se pasaron una hora
satisfaciendo a sus fans que
montaron una larguísima
cola.
Aunque no
somos muy amigos de sesiones
de firmas ni de dar la brasa
a los músicos de manera
especial había un par
de grupos que pasarían
por la carpa de firmas que a
mi compañero le hacían
especial ilusión ya que,
como yo, los tiene entre sus
grupos preferidos. No, no son
Stratovarius. Me refiero a Jon
Oliva´s Pain (por su líder
obviamente y su relación
con una de las bandas más
grandes de heavy metal de la
historia, Savatage) y los suecos
Candlemass por haber creado
algunas de las obras maestras
del doom. Con los primeros,
el pesado de seguridad de siempre
apenas le dejó intercambiar
unas palabras y hacerse una
foto a pesar de que a la banda,
incluido Jon Oliva, se les veía
muy por la labor Pero ya sabemos
que el tiempo es limitado (aunque
la fila no era larga ni mucho
menos) y hay que abreviar. Con
los segundos si que se pudo
despachar a gusto preguntándoles
por qué no habían
tocado su tiempo e “impertinencias”
varias de fanático para
aliviar algo la frustración
por lo que pudo ser un gran
concierto y se quedó
en otra cosa. Hubiera estado
bien poder ver en la carpa de
firmas a Lita Ford pero claro,
seguramente se llenaría
de chavales que ni la conocían
y que irían sólo
por el hecho de que es mujer.
Patético, pero me juego
el cuello a que así sería
por que el nivel no era para
lanzar cohetes.
No me puedo
olvidar de la carpa de prensa,
normalmente atestada de compañeros
y en esta edición inédita.
¿Tendrá algo que
ver que la bebida no era gratis?
Que cada uno saque sus propias
conclusiones pero resultó
patético ver a unos tipos
ir a pedir un mini y salir de
carpa indignados porque había
que pagar (por supuesto, no
se llevaron la cerveza). Sin
demandar privilegio alguno,
no me parece mal que a la prensa
se nos dé agua gratis
o se pongan precios de bebida
más bajos pero eso debería
ser un detalle, no un derecho
generado para siempre. Ahora,
en tiempos de crisis, y con
las pérdidas que debieron
tener los organizadores, se
decidió que no fuera
así. Completamente respetable.
Para paliar esto, la responsable
de Rock N Rock de relaciones
con la prensa en el festival
repartía, de vez en cuando,
a los fotógrafos tickets
de bebida gratis, cosa que estos
agradecieron.
Con todo,
la impresión general
fue mala. No es muy de recibo
ver los puestos de venta de
tickets de bebida o entradas
cerrados casi en su totalidad,
los cañones de luz inutilizados
(no recuerdo quién pidió
el sábado del primer
fin de semana esos focos y tardaron
un rato hasta que alguien subió
y los encendió), precisamente
la torreta de enfrente del escenario
convertido en hamaca (literal,
hay pruebas gráficas)
para el descanso de los que
allí “trabajaban”,
en fin, desolador el panorama
que se presentó. Es verdad
que el segundo fin de semana,
al haber más público,
cogió algo de colorido
el festival pero la sensación
era rara. Esto con veinte mil
personas podría haber
sido el caos pero como solo
hubo seis mil, se palió
y, simplemente, quedó
desangelado.
El
viento, protagonista ¿inesperado?
De todos es
conocido que en Zaragoza el
cierzo sopla de lo lindo. Eso
sí, nadie esperaba que
la intensidad fuera tan grande
que el festival llegara a correr
riesgo de suspensión.
Era pavoroso observar vayas
tiradas o escuchar el sonido
silbante de las carpas. En la
de prensa te sentabas, y como
estaba alejada y tranquila,
temías por si algún
hierro no se abalanzaría
sobre ti. Hemos vivido festivales
con frío, lluvia, calor
sofocante, pero nada comparado
con la desesperación
que produce tener un martillo
pilón molestando constantemente,
sin dar tregua durante más
de cuarenta y ocho horas. Ignoro
la velocidad que alcanzó,
se dice que más de setenta
kilómetros por hora.
Puede ser pero deslució
el festival. Entre la poca gente
que había y este fenómeno
meteorológico, no sabías
si estabas en Valdespartera,
en un pueblo perdido del lejano
oeste o en los cráteres
de la luna. La sensación
de estar en un desierto, alejado
de la civilización, era
indescriptible. Había
que estar allí, y sobrio,
para darse cuenta como a las
dos de la madrugada, éramos
un puñado de seres insignificantes
aguantando estoicamente una
temperatura que si bien el termómetro
marcaba quince grados, la realidad
es que eran diez menos. Obviamente,
la gente no venía preparada
y se notó en lo desangelado
del concierto de Barón
Rojo, reservado para rocosos
fans porque aquellos que tuvieran
interés por lo mítico
de la actuación pero
poco más, eligieron recogerse
a una hora prudencial.
En esto hay
que aplaudir a Rock N Rock por
el escenario. Nada que ver con
el de, por ejemplo, el año
pasado, que tenía pinta
de frágil. Juro que pensé
que, en los instantes en que
el vendaval se recrudecía,
iba a haber una desgracia pero
las estructuras aguantaron.
Los lados estaban muy bien fijados
y en fondo en apariencia era
débil pero porque optaron
por no permitir poner telones
a las bandas del primer fin
de semana. Cuando cinco días
después el viento se
calmó y taparon la parte
de atrás, el aspecto
era notable. No se puede comparar
en amplitud y fondo con los
grandes festivales pero las
críticas que he leído
en este apartado son completamente
injustas.
Las
cancelaciones
El viento fue
horrible pero lo más
desagradable de esta edición
del Metalway resultó
las suspensiones del primer
fin de semana. Dos casos completamente
distintos. Sobre Fear Factory
poco que decir. Desde que se
anunció la alianza entre
Burton y Dino Cazares, dejando
de lado a Christian Ode Walbers
y Raymond Herrera, se presagiaban
negros nubarrones. Un par de
semanas antes los defenestrados
anunciaron medidas legales sobre
el nombre. El cantnate y el
guitarrista hicieron oídos
sordos ante las demandas y continuaron
con sus planes. Según
palabras de la organización,
el mismo día del concierto
les estuvieron buscando por
todas las vías posibles
hasta que, a medio tarde, recibieron
un email al respecto. Lo siento
pero tengo mis dudas de la hora
aunque no entraré a debatir
eso. Solo decir que un par de
días después,
la oficina de manager del grupo
emitió una nota en la
que decían que se cancelaba
la gira europea porque Fear
Factory se querían concentrar
en grabar el mejor álbum
que jamás hayan compuesto.
Ja, ja, ja…
Por cierto,
para dar la noticia al gran
público salió
al escenario un conocido compañero
de los medios de comunicación
que cree tener derecho de pernada
solo porque le nombran “medio
oficial del festival”
y chorradas así. Luego,
es de los que reclama igualdad
del heavy metal con otros estilos
más comerciales y él
es el primero que es un sectario
dentro de nuestro mundillo.
La secuencia fue impagable.
El sujeto sale y lo anuncia.
Una gran mayoría de los
presentes estalla en aplausos
(por supuesto, en el pecado
llevaron la penitencia por lo
acaecido con Heaven & Hell)
y el tío, ni corto ni
perezoso, comenta: “Ya
sé que para muchos true
metaleros, como yo, es mejor
poder ver a Saxon antes…”
Hay que tenerlos cuadrados soltar
tal proclama pero claro, si
a los que se dirigía
era a aquellos que aplaudían
una suspensión pues eso,
estaban a su nivel. Dato importante
es que en ese momento se comentó
que se devolvería el
importe de la entrada a quien
se marchara del festival. Desde
luego, quiénes lo hicieron
(vi a dos chicos corriendo como
locos hacia la puerta) fueron
unos visionarios.
Lo de Heaven
& Hell tiene muchas más
ramificaciones, dobles caras,
medias verdades y mentiras arriesgadas.
Diez minutos antes de la hora
programada para el comienzo
de su actuación, todo
estaba previsto. No montaron
toda la parafernalia por culpa
del viento pero ahí estaba
los bafles, la batería
de Appice y demás. Los
fotógrafos, incluso,
estaban en el foso esperando
la salida de la mítica
formación. Con ZZ Top
de fondo dan las diez. Y cinco,
nada; y diez; nada; y cuarto;
nada. La impaciencia se apodera
de la audiencia que no entiende
el por qué no han salido.
Veinte minutos después
aparece un roadie y comienza
a desmontar las escaleras de
delante del kit de Vinny; luego
quita los amplificadores y,
por fin, se llevan la batería
ante el estupor, indignación
y desazón de los presentes.
A los fotógrafos les
desalojan rápidamente
del foso pero con el tiempo
suficiente como para presenciar
la llegada de una ambulancia.
La calma tensa
se rompe cuando el mismo que
anunció lo de Fear Factory
aparece de nuevo en escena casi
una hora después del
teórico inicio de la
actuación. Después
de presentarse como un mártir
y autoinmolarse ante un público
muy educado (dadas las circunstancias)
comenta que Tony Iommi tiene
un problema de espalda que le
impide tocar. Se dice que le
han ofrecido hacerlo sentado,
que tenga el apoyo de un pipa,
pero nada. El médico
de la organización quería
hacerle una exploración
pero el veterano músico
se ha negado por lo que se le
traslada a un centro hospitalario
cercano. Literalmente, habla
de la posibilidad que, asegura,
aún existe de que vuelva
y toque pero eso es engañar
a la gente porque hasta el cableado
había sido desmontado.
No sé si lo hizo de manera
interesada o con toda su ingenuidad
pero quedó como la Chelito,
como diría un castizo.
A estas alturas, el concierto
de Heaven & Hell había
“concluido”.
Después
de estar un fin de semana soportando
un viento que acabaría
con la paciencia del santo Job,
mal sonido, fríos impropio
de la época del año
y demás, el plato fuerte
quedaba en nada. Es triste y
deprimente que ocurra esto pero
no quedó aquí
la cosa sino que un rato después,
justo antes de tocar Saxon,
salieron los “otros tres”
de Heaven & Hell (junto
al teclista en la sombra, Scott
Warren), además del propio
caballero erigido informalmente
en portavoz de la organización
y Alberto Madrid, guitarrista
de Hamlet y Kaothic que trabajaba
en la producción, que
ejerció de traductor.
Ronnie James Dio tomó
la palabra para pedir perdón
y comentarnos que Tony Iommi
estaba “muy enfermo”
(textualmente). Manifestó
su deseo de volver pronto “en
otro lugar” pero en España
y nos pidió que coreáramos
con él un trocito de”Heaven
& hell”, algo que
los sufridos seguidores hicieron
con desgana.
A mí
me dio pena ver al bueno de
Ronnie con la chaqueta del chándal
interpretando un papelón.
Esto es cosecha propia pero
con las opiniones que pudimos
pulsar de organización,
compañeros de prensa,
hechos y demás, considero
que habría que matizar
un par de cosas. Que a Tony
Iommi le dolía la espalda
no lo dudo; que se borró
en plan Guti de El Reyno de
Navarra de Pamplona cuando el
Real Madrid juega contra Osasuna,
también lo tengo claro.
Heaven & Hell habían
estado tocando dos días
antes en el Hellfest de Clisson.
Amigos que estuvieron allí
no notaron nada raro en las
prestaciones del enorme guitarrista.
Es verdad que un dolor de espalda,
un pinzamiento, te sobreviene
sin que te lo esperes, máxime
en un señor que no cumple
los sesenta, pero ya es mala
suerte que sea diez minutos
antes de salir al escenario
y que, cuarenta y ocho horas
más tarde, en París,
estés totalmente recuperado.
Obivamente, Iommi puede pensar
que en ese desierto de Valdespartera,
con un vendaval y ante poquísimo
público no se le ha perdido
nada, pero a Black Sabbath les
pusieron en la cumbre los fans,
no solo los ingleses, estadounidenses
o alemanes, todos y en eso se
sigue considerando a España
un país tercermundista.
Si en vez de ser el Metalway,
esto es Graspop o Wacken fijo
que habría salido a dar
el callo, aunque fuera infiltrado,
como los deportistas de élite.
Admiro a Iommi pero le faltó
un poco de profesionalidad y
agradecimiento a los seguidores
que se quedaron cariacontecidos
en Zaragoza. Una lástima.
El
Metalway de Manowar
Ya se comenta
en la crónica de su concierto.
Que a nadie le queda la menor
duda que todo estaba orientado
hacia los supuestos “kings
of metal”. El resto de
formaciones fueron meros comparsas
alrededor de unos cabezas de
cartel tan idolatrados como
caprichosos. Eric, Joey, Kart
y Donnie debían llevan
ya algún que otro día
por Zaragoza haciendo de las
suyas con peticiones absurdas
a la organización. Por
momentos, pensé que iba
a asistir al tour de reunión
de The Beatles (con los fallecidos
John Lennon y George Harrison
de vuelta al mundo de los vivos)
y no a la actuación de
un grupo que no tiene donde
caerse muerte en su país,
donde no interesan ni a los
heavies que quedan en el circuito
underground pero que han descubierto
en la vieja Europa su particular
paraíso terrenal, el
que les da de comer todo el
año y financiarse sus
motos.
La rueda de
prensa tuvo un tinte surrealista
digno de película de
Berlanga. Se nos convoca (cuando
aún no habían
concluido Tesla, si bien el
retraso hizo que pudiera ver
la actuación completa
de los californianos) a todos
los periodistas en la carpa
de prensa y, seguidamente, se
nos dice que vayamos ordenados
y no nos desviemos de la fila.
Que no se podían sacar
fotos a la zona de camerinos
y que nos dirigirían
a una parte del backstage habilitada
para la rueda de prensa. Hasta
aquí, todo normal, dentro
de la lógica. Nada más
llegar, la responsable / manager
de Manowar, HolyHell y el emporio
Magic Circle nos saludó
amablemente a los más
de treinta reporteros de distintos
medios, nacionales e internacionales,
algo que repitió en la
charla con HolyHell que reseñamos
en el siguiente bloque.
Puso unas
cuantas reglas del juego, entre
ellas la imposibilidad de tirar
instantáneas durante
la comparencia. Señaló
que, posteriormente, estarían
cinco minutos “posando
en condiciones” (¡im-presionante!)
para que los fotógrafos
pudieran hacer su trabajo. Comentó,
asimismo, que DiMaio haría
una breve declaración
y, seguidamente, llegaría
el turno de preguntas. Como
no podía ser de otra
manera, un “compañero”
abordó las posibilidad
de echarse una foto con ellos
a lo que la manager, de forma
educada pero tajante, respondió
que esto era algo más
profesional, que para fotos
en plan fan ya estaba la carpa
de firmas. Eso sí, cuando
entraron Manowar (acompañados
de HolyHell) la gente les aplaudió.
Sin comentarios.
Los quince
minutos de conversación
resultaron anodinos. La traductora
totalmente incapacitada para
ejercer esa función,
las preguntas de nota y las
respuestas, ni os cuento. Como
siempre, Joey es el que lleva
la voz cantante; Eric intervino
muy puntualmente para hablar
sobre cómo había
encarado la grabación
de “Father” en dieciséis
idiomas y los otros dos, unas
marionetas, casi tanto como
HolyHell. Para que veáis
cómo funciona esto, cuando
en medio de la charla le hice
una pregunta al oído
sobre la novel banda a la manager,
ésta me dijo que si por
favor les podía cuestionar
a ellos. Señorita, pero
si era eso lo que iba a hacer.
Lo que pasa es que si están
Manowar, la prensa optará
por dirigirse a ellos y no a
unos “principiantes”.
Si hubieran sido un poco inteligentes,
te meten diez minutos con HolyHell
como “teloneros”
en la rueda de prensa y luego
que salgan las estrellas.
No era la
primera vez que asistía
a un evento de este tipo con
Manowar. Justo antes de la salida
al mercado del doble directo
“Hell on stage”,
su primera edición en
su efímero periplo por
Nuclear Blast, asistí
en 1999 a un encuentro de Joey
DiMaio con medios especializados.
Evidentemente, él es
así y nadie le va a cambiar
pero una década después
le noté aún más
altanero. Se le inquirió
de manera bastante correcta
por la tendencia que iba a seguir
su próxima trabajo y
si se iba a alejar de los sonidos
orquestales, que habían
supuesto para algunos fans una
decepción, y el americano,
ni corto ni perezoso responde:
“Tú es que no eres
fan sino periodista. No tienes
que comprar el disco que te
lo dan gratis”. A esto
le llamo yo ser un mal encajador.
Hubo pocas preguntas comprometidas
porque, la verdad, se te quitan
las ganas, y sí mucho
peloteo (¿Pero no habíamos
quedado que esto era “profesional”?),
venta habitual de “motos”
por parte de DiMaio, colada
de rondón de los HolyHell
por el afamado bajista (aunque
a casi nadie le interesó
el tema salvo para pillarse
el disco gratis que guardarán
en su colección como
si lo hubieran comprado) y poco
más.
Solo, para
terminar, dos anécdotas
sobre cómo funcionan
Manowar. Antes hablábamos
de que iban a dejar cinco minutos
para fotografiarles. Pues bien,
la cosa quedó en treinta
segundos, ni uno más
ni uno menos. Lamentable. Sin
embargo, lo que más nos
chocó fue el momento
en que los dos miembros del
equipo de www.cuantoyporquetanto.com
desplazados a Zaragoza salíamos
de la carpa de prensa para coger
posiciones en el concierto de
Twisted Sister. Tienes que recoger
veinticinco metros y salir a
la zona de público general
junto a la carpa de firmas.
Dio la casualidad que cuando
íbamos a entrar de nuevo
en el área de conciertos,
Manowar tuvieron a bien dejar
de firmar y volver al backstage.
Se metieron en las dos furgonetas
que recorrían los tres
hectómetros de distancia.
Los vehículos aún
no habían arrancado y
estábamos a escasos diez
metros. Nos pegan un grito:
“¡Fuera!”.
Era un miembro de la seguridad
de la organización que,
a su lado, tenía dos
gorilas del grupo mirándonos
con cara de pocos amigos. Como
os podéis suponer, y
hablando en plata, nos la pelaba
que quienes estuvieran en la
furgoneta fueran Manowar, Chiquito
de la Calzada o el espíritu
de Michael Jackson, pero no,
nos impidieron el paso hasta
que los señoritos desalojaron.
Penoso.
Rueda
de prensa de Holyhell: Donde
dije, digo…
Al terminar
de tirar las correspondientes
fotos a Primal Fear se nos comunicó
que, si estábamos interesados,
podíamos pasar a la zona
habilitada para los artistas
para participar en una rueda
de prensa informal con Holyhell.
Como he visto a Primal Fear
en numerosas ocasiones y, tras
el concierto matutino del grupo,
me surgieron algunas preguntas,
no dejé pasar la oportunidad
de que fueran los propios miembros
del grupo los que me las desvelaran.
De este modo, unos cuantos compañeros
(muchos menos de los que esperaba)
y yo accedimos al lugar donde
el día anterior se celebró
la “rueda de prensa”
conjunta de Holyhell con Manowar.
Allí nos esperaba la
encargada de prensa de ambos
grupos y, como el día
anterior, su trato fue exquisito.
Nos ofreció agua, cosa
que todos agradecimos ya que
el calor a esa hora era tremendo,
y nos sentamos en una especie
de semicirculo alrededor de
una mesa esperando la aparición
del grupo.
Si bien el
día anterior fue la banda
al completo la que estuvo presente
para ser “eclipsada”
por las estrellas, ya que apenas
recibieron dos preguntas si
no recuerdo mal, para su propia
rueda de prensa sólo
asistieron su vocalista María
Breon y el teclista Francisco
Palomo que hizo las veces de
traductor (cuando fue necesario)
si bien es cierto que casi al
final se nos unió Joe
Stump. Al no tener grabadora
por lo inesperado del evento
aquí os resumo lo más
relevante de lo que nos contaron.
Empezó
un compañero preguntándoles
por el concierto que habían
dado por la mañana y
sus impresiones sobre la respuesta
del público español
al mismo respondiendo que estaban
muy contentos con la respuesta
obtenida ya que tocaban muy
pronto y que la gente pareció
haber disfrutado de los temas
y del concierto. Seguidamente
les pregunté, y de ahí
la razón del título
que he puesto a la rueda de
prensa, cómo era posible
que llevaran partes grabadas
como coros y demás cuando
el propio Francisco el día
anterior nos juró y perjuró
que nunca llevarían samplers
ni nada grabado, que todo lo
que sonaba en directo era interpretado
por ellos. Con algo de incomodidad
contestó que claro, que
no pueden reproducir todas las
cosas del disco y que en momentos
puntuales llevan algunos samplers
y coros grabados porque los
necesitan. A mi esté
hecho le comenté que
no me parece mal, ya que muchos
grupos llevan pregrabados, pero
que se lo preguntaba por las
palabras que había dicho
el día anterior. Luego
le pregunté por esa supuesta
dualidad en la voz de María
ya que también habia
dicho que era una voz más
heavy que operística
a pesar de su formación
clásica, y a mi me parece
todo lo contrario, a lo que
me respondió que intenta
llegar a un equilibrio entre
esas dos facetas pero que si,
que puede que la faceta operística
tenga algo más de peso
en su forma de cantar que otras
cantantes que le apunté
yo como Doro Pesch por poner
un ejemplo. Por último
le pregunté por la estaticidad
que habían mostrado en
el concierto todos menos el
propio Francisco. Su respuesta
fue que llevan dados muy pocos
conciertos y que les faltan
tablas (cosa lógica por
otra parte) pero que intentarán
limar esos aspectos con el paso
del tiempo y con los conciertos.
A María
otro compañero le preguntó
por su opinión sobre
otras vocalistas femeninas como
Tarja Turunen (ex vocalista
de Nightwish) y si se compara
con ella ya que se conocían.
Ésta respondió
que la admira mucho y que es
una gran cantante pero que cree
que su voz es menos operística
y que ella hace heavy metal
y no busca sonar de la misma
forma que ella. Otro tema tratado
fue, como no podía ser
de otro modo, su relación
con Manowar en general y Joey
DeMaio en particular ya que
es el productor del disco y
ha colaborado en algunas letras
así como, según
nos contó Francisco,
en la forma de componer de María.
Lo más destacado que
nos contó fue que están
muy contentos con esta oportunidad
que se les brinda de abrir los
conciertos de Manowar (y quien
no lo estaría…)
porque les da la posibilidad
de tocar delante de miles de
personas cosa que, con un solo
disco, sería impensable
para otra banda y eso les ha
abierto muchas puertas pero
que luego ellos tienen que demostrar
lo que valen. A nivel personal
nos dijo que es un sueño
hecho realidad porque todas
las noches sale a escena con
Manowar a tocar los teclados,
cosa que comprobamos esa misma
noche. Sobre la relación
con Joey y su sello nos contó
que este conoció a María
hace diez años y que
han estado trabajando juntos
porque Joey veía potencial
en ella pero no le gustaba su
forma de componer por lo que
le pregunté sobre la
influencia/presión que
ejercía el bajista de
Manowar sobre las composiciones
del grupo. Su respuesta fue
que siempre ha opinado sobre
todos los aspectos pero que
la última palabra ha
sido del grupo y que él
la ha respetado (por un comentario
que me hizo después a
mi sólo no sé
si creerlo) pero que debido
a su experiencia toman en serio
cualquier opinión o crítica
que les hace.
Como durante
la última parte de la
rueda de prensa apareció
Joe Stump, un compañero
le preguntó por su grado
de implicación con Holyhell
ya que él tiene también
otros proyectos. Su respuesta
fue tajante diciendo que Holyhell
es su máxima prioridad
y que está comprometido
al cien por cien que el grupo.
Para terminar una curiosidad
que se planteó fue la
procedencia del nombre de la
banda y nos dijeron que estaban
buscando un nombre contundente
y “fuerte” y que
hablando con una amiga de María
esta les propuso la dualidad
entre “Holy” y “Hell”
y que a todos les gustó
como sonaba y que por eso lo
eligieron. Esto fue, a grandes
rasgos, lo acontecido en la
rueda de prensa que resultó,
personalmente, bastante más
interesante que la dada por
Manowar tras la cual nos agradecieron
de nuevo nuestra presencia y
posaron unos minutos, no como
Manowar, para que pudiéramos
tomar fotos aunque durante la
misma también pudimos
retratarles sin las restricciones
impuestas por sus padrinos el
día anterior. Veremos
que les depara el futuro a los
nuevos “Rhapsody of Fire”
y si el tiempo no les hace caer
en el olvido. Pase lo que pase,
un placer charlar con ellos.
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