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EL OTRO METALWAY

Esta sección se dedica, exclusivamente, a ofrecer un punto de visto subjetivo de algunas de las actividades anexas a la música pero que confeccionan un festival. Sin los grupos no habría nada pero en lo que está alrededor es donde se producen las grandes diferencias con respecto a los eventos europeos del más alto nivel. España, queramos o no, en el heavy metal se encuentra lejana de cosas como Wacken, Graspop, Bang Your Head y demás citas veraniegas con tradición. Por una parte, ha faltado continuidad; por otra, las instalaciones suelen dejar bastante que desear; el sonido, ese juez implacable, queda a años luz de lo que se cuece en el viejo continente;… Así, un cúmulo de cosas que hacen que el éxodo de metaleros patrios al extranjero sea cada vez más masivo. Año tras año se repiten errores, se corrigen algunos, pero lo que más me asombra es la capacidad de generación de nuevos problemas. No entendemos a adivinar el por qué pero cancelaciones, inclemencias climatológicas, chapuzas varias y demás, forma parte del “atrezzo” del fin de semana.

Acondicionamientos

Uno de los lastres de todo festival español que se precie. Este año se cambió de recinto. La Feria de Muestra no es el mejor sitio, ni mucho menos, pero la apertura de la nave donde se ubicaban los puestos de comida, camisetas y discos, sirvió de refugio seguro ante la tormenta. Esta vez, la zona escogida fue Valdespartera, un poquito más cerca de la ciudad, ya entrando en un barrio por ahora poco poblado. La explanada era significativamente mayor y los accesos más fáciles, si bien el embotellamiento en la entrada se hubiera producido de no mediar la escasa asistencia. Por cierto, como cualquier ciudadano con dos dedos de frente, soy muy radical con el “si bebes, no conduzcas” pero me parece de buitres el ubicar dos controles de alcoholemia en menos de trescientos metros. Cualquier precaución es poco pero con una hubiera servida. Volviendo al solar, estaba en ligerísima cuesta, era larga y ancha, tanto que se quedó grande. Sin embargo, esto es más positivo que negativo.

Una de las situaciones “estrella” suele ser la zona de acampada. Como no podía ser menos, en el Metalway resultó muy deficiente. Nosotros no tuvimos que padecerla pero nos acercamos a ver el secarral impresentable en que se encontraba. Obviamente, en ese lugar es imposible un césped pero acondicionar un poquito el terreno no cuesta nada. Era pavoroso el primer fin de semana ver a la gente allí soportar el vendaval y el frío. Unos héroes los que se atrevieron. Los servicios en ese punto eran escasos pero, una vez más, la poca concurrencia salvó a la organización. Aunque no nos metimos, había una especia de súper donde se podía comprar algún alimento. No está mal la idea pero si la comparamos con las de “Europa”, pues eso, mucho camino por recorrer. Mención especial para la ciénaga que llamaban piscina. Desde la calle de acceso (que estaba elevada respecto al camping) ya daba un asco que ríete tú de bañarte en las aguas del Manzanares.

Ya dentro del recinto de conciertos, lo primero con lo que te topabas era con los servicios. No demasiadas quejas al respecto porque aquí, además de la necesaria y obligatoria (al menos, eso se debería hacer) limpieza por el personal competente, influye mucho lo cerdos que somos. Es una cuestión de educación y, en ocasiones, no se pueden pedir peras al olmo. Lamentablemente, mucha gente se cree que “como es de todos” pueden hacer lo que quieran. Veríamos a ver si alguien lo hiciera en su casa cuál sería la reacción. Un apartado muy negativo que se repite sistemáticamente es el de la limpieza del lugar. En serio, señores organizadores, no es tan complicado. Pongan un vaso del festival en plan bonito y que cueste dos euros de “alquiler”, ofrezcan una cerveza o un refresco por cada X recipientes de bebida recogidos o, si el cerebro no les da para otra cosa, contraten a una empresa para que a las siete de la mañana de un lavado de cara a la zona. Pues no, aquí nos empeñamos en que tenemos que pisar plástico todo el fin de semana. Curioso que el viento acondicionó un “vertedero natural” justo delante de la mesa de sonido. Se agolpaban minis vacíos gracias al dios Eolo. Ese trabajo que les ahorraron a los operarios el lunes.

El tema del Metal Market es un caso perdido. Aquí no comprendemos la filosofía de tener que pagar tres euros por entrar a ver discos (lo de comprar es una utopía). Se hizo un par de veces pero aún recuerdo en el primer Metalway de Guernica hablar con mi hoy colega griego Greg que se había recorrido Europa para vender su material y alucinar por la poca gente que entraba y menos compraba. Esto es así de triste y la consecuencia es que los puestos de merchandising eran lamentables en número y material. El festival en el que menos discos me he comprado, únicamente tres. En ropa ya era otra cosa porque aquí sí que se lleva el “heavy de camiseta” pero vamos, que tampoco eran stands oficiales. Para eso, ya estaba el puesto donde comprar camisetas de los grupos (y algún cd) a precios poco asequibles. Por supuesto, los señores de Magic Circle montaron su propio tenderete el segundo fin de semana para vender cualquier cosa relacionada con Manowar y paniaguados. Indignante ver camisetas de manga corta a cuarenta euros. Claro que si hay fans dispuestos a pagarlas (que los hubo)…

En esta ocasión no se columpiaron y pusieron tres casetas de tickets, con cuatro ventanillas cada una. Al final, sobraron y cerraron más de la mitad por lo que no había colas para comprar. Además, solo eran para bebida, la comida la comprabas directamente en los puestos de restauración habilitados. ¡Qué decir de la oferta! Kebab, bocadillos, hamburguesas, zumos de frutos mezclados con alcohol, vamos, la línea habitual. Eso sí, tengo que decirlo que si no reviento. ¡Qué porquería un puesto llamado Mi Juanillo (que luego repitió en Lorca)! Ilusos de nosotros, pillamos allí un bocata con el peor pan que he probado en mi vida y una lechuga que sabía ácida. Estoy seguro que a los cerdos les alimentan mejor, era para llamar a Consumo. Sin duda, la zona de comidas del propio festival, la más destacable. El pan era del día y te zampabas un chorizo frito o un lomo con queso más que decente. Encima, tenían un menú a doce euros con dos platos, bebida y postre que, según nos contaron, también era aceptable. Los precios, entre normales y caros, sobre todo los de la bebida, un poco fuera de lo que deberían ser tiempos de crisis. Precisamente en la “casa de comidas” del Metalway se ubicaba los bancos donde sentarse a descansar o degustar las viandas. No eran muchos pero tampoco faltaron.

No voy a loar que hubiera una zona del recinto reservada para que los minusválidos vieran los conciertos porque es lo mínimo pero sí criticar que estaba lejísimos del del escenario y que al no darse cita demasiados en el Metalway fue invadida por el público normal. Junto a la mesa de sonido es el sitio adecuado no veinte metros más atrás. Otro aspecto relevante es la carpa de firmas que se puso. Si el primer fin de semana no salió por los aires, es que estaba bien asentada. Regular organización porque es verdad que hay mucho pesado que piensa que la media hora programada es exclusiva para él, pero señores, ni tan ni tan calvo que ni tan siquiera se podían hacer los chavales una foto sin que un pesado de seguridad no estuviera echándoles, por lo general de malas maneras. Salieron bastantes bandas pero con Manowar llegó la locura. Aún no sé la razón de por qué se frustró a los veinte minutos la primera de las firmas programadas pero al día siguiente se pasaron una hora satisfaciendo a sus fans que montaron una larguísima cola.

Aunque no somos muy amigos de sesiones de firmas ni de dar la brasa a los músicos de manera especial había un par de grupos que pasarían por la carpa de firmas que a mi compañero le hacían especial ilusión ya que, como yo, los tiene entre sus grupos preferidos. No, no son Stratovarius. Me refiero a Jon Oliva´s Pain (por su líder obviamente y su relación con una de las bandas más grandes de heavy metal de la historia, Savatage) y los suecos Candlemass por haber creado algunas de las obras maestras del doom. Con los primeros, el pesado de seguridad de siempre apenas le dejó intercambiar unas palabras y hacerse una foto a pesar de que a la banda, incluido Jon Oliva, se les veía muy por la labor Pero ya sabemos que el tiempo es limitado (aunque la fila no era larga ni mucho menos) y hay que abreviar. Con los segundos si que se pudo despachar a gusto preguntándoles por qué no habían tocado su tiempo e “impertinencias” varias de fanático para aliviar algo la frustración por lo que pudo ser un gran concierto y se quedó en otra cosa. Hubiera estado bien poder ver en la carpa de firmas a Lita Ford pero claro, seguramente se llenaría de chavales que ni la conocían y que irían sólo por el hecho de que es mujer. Patético, pero me juego el cuello a que así sería por que el nivel no era para lanzar cohetes.

No me puedo olvidar de la carpa de prensa, normalmente atestada de compañeros y en esta edición inédita. ¿Tendrá algo que ver que la bebida no era gratis? Que cada uno saque sus propias conclusiones pero resultó patético ver a unos tipos ir a pedir un mini y salir de carpa indignados porque había que pagar (por supuesto, no se llevaron la cerveza). Sin demandar privilegio alguno, no me parece mal que a la prensa se nos dé agua gratis o se pongan precios de bebida más bajos pero eso debería ser un detalle, no un derecho generado para siempre. Ahora, en tiempos de crisis, y con las pérdidas que debieron tener los organizadores, se decidió que no fuera así. Completamente respetable. Para paliar esto, la responsable de Rock N Rock de relaciones con la prensa en el festival repartía, de vez en cuando, a los fotógrafos tickets de bebida gratis, cosa que estos agradecieron.

Con todo, la impresión general fue mala. No es muy de recibo ver los puestos de venta de tickets de bebida o entradas cerrados casi en su totalidad, los cañones de luz inutilizados (no recuerdo quién pidió el sábado del primer fin de semana esos focos y tardaron un rato hasta que alguien subió y los encendió), precisamente la torreta de enfrente del escenario convertido en hamaca (literal, hay pruebas gráficas) para el descanso de los que allí “trabajaban”, en fin, desolador el panorama que se presentó. Es verdad que el segundo fin de semana, al haber más público, cogió algo de colorido el festival pero la sensación era rara. Esto con veinte mil personas podría haber sido el caos pero como solo hubo seis mil, se palió y, simplemente, quedó desangelado.

El viento, protagonista ¿inesperado?

De todos es conocido que en Zaragoza el cierzo sopla de lo lindo. Eso sí, nadie esperaba que la intensidad fuera tan grande que el festival llegara a correr riesgo de suspensión. Era pavoroso observar vayas tiradas o escuchar el sonido silbante de las carpas. En la de prensa te sentabas, y como estaba alejada y tranquila, temías por si algún hierro no se abalanzaría sobre ti. Hemos vivido festivales con frío, lluvia, calor sofocante, pero nada comparado con la desesperación que produce tener un martillo pilón molestando constantemente, sin dar tregua durante más de cuarenta y ocho horas. Ignoro la velocidad que alcanzó, se dice que más de setenta kilómetros por hora. Puede ser pero deslució el festival. Entre la poca gente que había y este fenómeno meteorológico, no sabías si estabas en Valdespartera, en un pueblo perdido del lejano oeste o en los cráteres de la luna. La sensación de estar en un desierto, alejado de la civilización, era indescriptible. Había que estar allí, y sobrio, para darse cuenta como a las dos de la madrugada, éramos un puñado de seres insignificantes aguantando estoicamente una temperatura que si bien el termómetro marcaba quince grados, la realidad es que eran diez menos. Obviamente, la gente no venía preparada y se notó en lo desangelado del concierto de Barón Rojo, reservado para rocosos fans porque aquellos que tuvieran interés por lo mítico de la actuación pero poco más, eligieron recogerse a una hora prudencial.

En esto hay que aplaudir a Rock N Rock por el escenario. Nada que ver con el de, por ejemplo, el año pasado, que tenía pinta de frágil. Juro que pensé que, en los instantes en que el vendaval se recrudecía, iba a haber una desgracia pero las estructuras aguantaron. Los lados estaban muy bien fijados y en fondo en apariencia era débil pero porque optaron por no permitir poner telones a las bandas del primer fin de semana. Cuando cinco días después el viento se calmó y taparon la parte de atrás, el aspecto era notable. No se puede comparar en amplitud y fondo con los grandes festivales pero las críticas que he leído en este apartado son completamente injustas.

Las cancelaciones

El viento fue horrible pero lo más desagradable de esta edición del Metalway resultó las suspensiones del primer fin de semana. Dos casos completamente distintos. Sobre Fear Factory poco que decir. Desde que se anunció la alianza entre Burton y Dino Cazares, dejando de lado a Christian Ode Walbers y Raymond Herrera, se presagiaban negros nubarrones. Un par de semanas antes los defenestrados anunciaron medidas legales sobre el nombre. El cantnate y el guitarrista hicieron oídos sordos ante las demandas y continuaron con sus planes. Según palabras de la organización, el mismo día del concierto les estuvieron buscando por todas las vías posibles hasta que, a medio tarde, recibieron un email al respecto. Lo siento pero tengo mis dudas de la hora aunque no entraré a debatir eso. Solo decir que un par de días después, la oficina de manager del grupo emitió una nota en la que decían que se cancelaba la gira europea porque Fear Factory se querían concentrar en grabar el mejor álbum que jamás hayan compuesto. Ja, ja, ja…

Por cierto, para dar la noticia al gran público salió al escenario un conocido compañero de los medios de comunicación que cree tener derecho de pernada solo porque le nombran “medio oficial del festival” y chorradas así. Luego, es de los que reclama igualdad del heavy metal con otros estilos más comerciales y él es el primero que es un sectario dentro de nuestro mundillo. La secuencia fue impagable. El sujeto sale y lo anuncia. Una gran mayoría de los presentes estalla en aplausos (por supuesto, en el pecado llevaron la penitencia por lo acaecido con Heaven & Hell) y el tío, ni corto ni perezoso, comenta: “Ya sé que para muchos true metaleros, como yo, es mejor poder ver a Saxon antes…” Hay que tenerlos cuadrados soltar tal proclama pero claro, si a los que se dirigía era a aquellos que aplaudían una suspensión pues eso, estaban a su nivel. Dato importante es que en ese momento se comentó que se devolvería el importe de la entrada a quien se marchara del festival. Desde luego, quiénes lo hicieron (vi a dos chicos corriendo como locos hacia la puerta) fueron unos visionarios.

Lo de Heaven & Hell tiene muchas más ramificaciones, dobles caras, medias verdades y mentiras arriesgadas. Diez minutos antes de la hora programada para el comienzo de su actuación, todo estaba previsto. No montaron toda la parafernalia por culpa del viento pero ahí estaba los bafles, la batería de Appice y demás. Los fotógrafos, incluso, estaban en el foso esperando la salida de la mítica formación. Con ZZ Top de fondo dan las diez. Y cinco, nada; y diez; nada; y cuarto; nada. La impaciencia se apodera de la audiencia que no entiende el por qué no han salido. Veinte minutos después aparece un roadie y comienza a desmontar las escaleras de delante del kit de Vinny; luego quita los amplificadores y, por fin, se llevan la batería ante el estupor, indignación y desazón de los presentes. A los fotógrafos les desalojan rápidamente del foso pero con el tiempo suficiente como para presenciar la llegada de una ambulancia.

La calma tensa se rompe cuando el mismo que anunció lo de Fear Factory aparece de nuevo en escena casi una hora después del teórico inicio de la actuación. Después de presentarse como un mártir y autoinmolarse ante un público muy educado (dadas las circunstancias) comenta que Tony Iommi tiene un problema de espalda que le impide tocar. Se dice que le han ofrecido hacerlo sentado, que tenga el apoyo de un pipa, pero nada. El médico de la organización quería hacerle una exploración pero el veterano músico se ha negado por lo que se le traslada a un centro hospitalario cercano. Literalmente, habla de la posibilidad que, asegura, aún existe de que vuelva y toque pero eso es engañar a la gente porque hasta el cableado había sido desmontado. No sé si lo hizo de manera interesada o con toda su ingenuidad pero quedó como la Chelito, como diría un castizo. A estas alturas, el concierto de Heaven & Hell había “concluido”.

Después de estar un fin de semana soportando un viento que acabaría con la paciencia del santo Job, mal sonido, fríos impropio de la época del año y demás, el plato fuerte quedaba en nada. Es triste y deprimente que ocurra esto pero no quedó aquí la cosa sino que un rato después, justo antes de tocar Saxon, salieron los “otros tres” de Heaven & Hell (junto al teclista en la sombra, Scott Warren), además del propio caballero erigido informalmente en portavoz de la organización y Alberto Madrid, guitarrista de Hamlet y Kaothic que trabajaba en la producción, que ejerció de traductor. Ronnie James Dio tomó la palabra para pedir perdón y comentarnos que Tony Iommi estaba “muy enfermo” (textualmente). Manifestó su deseo de volver pronto “en otro lugar” pero en España y nos pidió que coreáramos con él un trocito de”Heaven & hell”, algo que los sufridos seguidores hicieron con desgana.

A mí me dio pena ver al bueno de Ronnie con la chaqueta del chándal interpretando un papelón. Esto es cosecha propia pero con las opiniones que pudimos pulsar de organización, compañeros de prensa, hechos y demás, considero que habría que matizar un par de cosas. Que a Tony Iommi le dolía la espalda no lo dudo; que se borró en plan Guti de El Reyno de Navarra de Pamplona cuando el Real Madrid juega contra Osasuna, también lo tengo claro. Heaven & Hell habían estado tocando dos días antes en el Hellfest de Clisson. Amigos que estuvieron allí no notaron nada raro en las prestaciones del enorme guitarrista. Es verdad que un dolor de espalda, un pinzamiento, te sobreviene sin que te lo esperes, máxime en un señor que no cumple los sesenta, pero ya es mala suerte que sea diez minutos antes de salir al escenario y que, cuarenta y ocho horas más tarde, en París, estés totalmente recuperado. Obivamente, Iommi puede pensar que en ese desierto de Valdespartera, con un vendaval y ante poquísimo público no se le ha perdido nada, pero a Black Sabbath les pusieron en la cumbre los fans, no solo los ingleses, estadounidenses o alemanes, todos y en eso se sigue considerando a España un país tercermundista. Si en vez de ser el Metalway, esto es Graspop o Wacken fijo que habría salido a dar el callo, aunque fuera infiltrado, como los deportistas de élite. Admiro a Iommi pero le faltó un poco de profesionalidad y agradecimiento a los seguidores que se quedaron cariacontecidos en Zaragoza. Una lástima.

El Metalway de Manowar

Ya se comenta en la crónica de su concierto. Que a nadie le queda la menor duda que todo estaba orientado hacia los supuestos “kings of metal”. El resto de formaciones fueron meros comparsas alrededor de unos cabezas de cartel tan idolatrados como caprichosos. Eric, Joey, Kart y Donnie debían llevan ya algún que otro día por Zaragoza haciendo de las suyas con peticiones absurdas a la organización. Por momentos, pensé que iba a asistir al tour de reunión de The Beatles (con los fallecidos John Lennon y George Harrison de vuelta al mundo de los vivos) y no a la actuación de un grupo que no tiene donde caerse muerte en su país, donde no interesan ni a los heavies que quedan en el circuito underground pero que han descubierto en la vieja Europa su particular paraíso terrenal, el que les da de comer todo el año y financiarse sus motos.

La rueda de prensa tuvo un tinte surrealista digno de película de Berlanga. Se nos convoca (cuando aún no habían concluido Tesla, si bien el retraso hizo que pudiera ver la actuación completa de los californianos) a todos los periodistas en la carpa de prensa y, seguidamente, se nos dice que vayamos ordenados y no nos desviemos de la fila. Que no se podían sacar fotos a la zona de camerinos y que nos dirigirían a una parte del backstage habilitada para la rueda de prensa. Hasta aquí, todo normal, dentro de la lógica. Nada más llegar, la responsable / manager de Manowar, HolyHell y el emporio Magic Circle nos saludó amablemente a los más de treinta reporteros de distintos medios, nacionales e internacionales, algo que repitió en la charla con HolyHell que reseñamos en el siguiente bloque.

Puso unas cuantas reglas del juego, entre ellas la imposibilidad de tirar instantáneas durante la comparencia. Señaló que, posteriormente, estarían cinco minutos “posando en condiciones” (¡im-presionante!) para que los fotógrafos pudieran hacer su trabajo. Comentó, asimismo, que DiMaio haría una breve declaración y, seguidamente, llegaría el turno de preguntas. Como no podía ser de otra manera, un “compañero” abordó las posibilidad de echarse una foto con ellos a lo que la manager, de forma educada pero tajante, respondió que esto era algo más profesional, que para fotos en plan fan ya estaba la carpa de firmas. Eso sí, cuando entraron Manowar (acompañados de HolyHell) la gente les aplaudió. Sin comentarios.

Los quince minutos de conversación resultaron anodinos. La traductora totalmente incapacitada para ejercer esa función, las preguntas de nota y las respuestas, ni os cuento. Como siempre, Joey es el que lleva la voz cantante; Eric intervino muy puntualmente para hablar sobre cómo había encarado la grabación de “Father” en dieciséis idiomas y los otros dos, unas marionetas, casi tanto como HolyHell. Para que veáis cómo funciona esto, cuando en medio de la charla le hice una pregunta al oído sobre la novel banda a la manager, ésta me dijo que si por favor les podía cuestionar a ellos. Señorita, pero si era eso lo que iba a hacer. Lo que pasa es que si están Manowar, la prensa optará por dirigirse a ellos y no a unos “principiantes”. Si hubieran sido un poco inteligentes, te meten diez minutos con HolyHell como “teloneros” en la rueda de prensa y luego que salgan las estrellas.

No era la primera vez que asistía a un evento de este tipo con Manowar. Justo antes de la salida al mercado del doble directo “Hell on stage”, su primera edición en su efímero periplo por Nuclear Blast, asistí en 1999 a un encuentro de Joey DiMaio con medios especializados. Evidentemente, él es así y nadie le va a cambiar pero una década después le noté aún más altanero. Se le inquirió de manera bastante correcta por la tendencia que iba a seguir su próxima trabajo y si se iba a alejar de los sonidos orquestales, que habían supuesto para algunos fans una decepción, y el americano, ni corto ni perezoso responde: “Tú es que no eres fan sino periodista. No tienes que comprar el disco que te lo dan gratis”. A esto le llamo yo ser un mal encajador. Hubo pocas preguntas comprometidas porque, la verdad, se te quitan las ganas, y sí mucho peloteo (¿Pero no habíamos quedado que esto era “profesional”?), venta habitual de “motos” por parte de DiMaio, colada de rondón de los HolyHell por el afamado bajista (aunque a casi nadie le interesó el tema salvo para pillarse el disco gratis que guardarán en su colección como si lo hubieran comprado) y poco más.

Solo, para terminar, dos anécdotas sobre cómo funcionan Manowar. Antes hablábamos de que iban a dejar cinco minutos para fotografiarles. Pues bien, la cosa quedó en treinta segundos, ni uno más ni uno menos. Lamentable. Sin embargo, lo que más nos chocó fue el momento en que los dos miembros del equipo de www.cuantoyporquetanto.com desplazados a Zaragoza salíamos de la carpa de prensa para coger posiciones en el concierto de Twisted Sister. Tienes que recoger veinticinco metros y salir a la zona de público general junto a la carpa de firmas. Dio la casualidad que cuando íbamos a entrar de nuevo en el área de conciertos, Manowar tuvieron a bien dejar de firmar y volver al backstage. Se metieron en las dos furgonetas que recorrían los tres hectómetros de distancia. Los vehículos aún no habían arrancado y estábamos a escasos diez metros. Nos pegan un grito: “¡Fuera!”. Era un miembro de la seguridad de la organización que, a su lado, tenía dos gorilas del grupo mirándonos con cara de pocos amigos. Como os podéis suponer, y hablando en plata, nos la pelaba que quienes estuvieran en la furgoneta fueran Manowar, Chiquito de la Calzada o el espíritu de Michael Jackson, pero no, nos impidieron el paso hasta que los señoritos desalojaron. Penoso.

Rueda de prensa de Holyhell: Donde dije, digo…

Al terminar de tirar las correspondientes fotos a Primal Fear se nos comunicó que, si estábamos interesados, podíamos pasar a la zona habilitada para los artistas para participar en una rueda de prensa informal con Holyhell. Como he visto a Primal Fear en numerosas ocasiones y, tras el concierto matutino del grupo, me surgieron algunas preguntas, no dejé pasar la oportunidad de que fueran los propios miembros del grupo los que me las desvelaran. De este modo, unos cuantos compañeros (muchos menos de los que esperaba) y yo accedimos al lugar donde el día anterior se celebró la “rueda de prensa” conjunta de Holyhell con Manowar. Allí nos esperaba la encargada de prensa de ambos grupos y, como el día anterior, su trato fue exquisito. Nos ofreció agua, cosa que todos agradecimos ya que el calor a esa hora era tremendo, y nos sentamos en una especie de semicirculo alrededor de una mesa esperando la aparición del grupo.

Si bien el día anterior fue la banda al completo la que estuvo presente para ser “eclipsada” por las estrellas, ya que apenas recibieron dos preguntas si no recuerdo mal, para su propia rueda de prensa sólo asistieron su vocalista María Breon y el teclista Francisco Palomo que hizo las veces de traductor (cuando fue necesario) si bien es cierto que casi al final se nos unió Joe Stump. Al no tener grabadora por lo inesperado del evento aquí os resumo lo más relevante de lo que nos contaron.

Empezó un compañero preguntándoles por el concierto que habían dado por la mañana y sus impresiones sobre la respuesta del público español al mismo respondiendo que estaban muy contentos con la respuesta obtenida ya que tocaban muy pronto y que la gente pareció haber disfrutado de los temas y del concierto. Seguidamente les pregunté, y de ahí la razón del título que he puesto a la rueda de prensa, cómo era posible que llevaran partes grabadas como coros y demás cuando el propio Francisco el día anterior nos juró y perjuró que nunca llevarían samplers ni nada grabado, que todo lo que sonaba en directo era interpretado por ellos. Con algo de incomodidad contestó que claro, que no pueden reproducir todas las cosas del disco y que en momentos puntuales llevan algunos samplers y coros grabados porque los necesitan. A mi esté hecho le comenté que no me parece mal, ya que muchos grupos llevan pregrabados, pero que se lo preguntaba por las palabras que había dicho el día anterior. Luego le pregunté por esa supuesta dualidad en la voz de María ya que también habia dicho que era una voz más heavy que operística a pesar de su formación clásica, y a mi me parece todo lo contrario, a lo que me respondió que intenta llegar a un equilibrio entre esas dos facetas pero que si, que puede que la faceta operística tenga algo más de peso en su forma de cantar que otras cantantes que le apunté yo como Doro Pesch por poner un ejemplo. Por último le pregunté por la estaticidad que habían mostrado en el concierto todos menos el propio Francisco. Su respuesta fue que llevan dados muy pocos conciertos y que les faltan tablas (cosa lógica por otra parte) pero que intentarán limar esos aspectos con el paso del tiempo y con los conciertos.

A María otro compañero le preguntó por su opinión sobre otras vocalistas femeninas como Tarja Turunen (ex vocalista de Nightwish) y si se compara con ella ya que se conocían. Ésta respondió que la admira mucho y que es una gran cantante pero que cree que su voz es menos operística y que ella hace heavy metal y no busca sonar de la misma forma que ella. Otro tema tratado fue, como no podía ser de otro modo, su relación con Manowar en general y Joey DeMaio en particular ya que es el productor del disco y ha colaborado en algunas letras así como, según nos contó Francisco, en la forma de componer de María. Lo más destacado que nos contó fue que están muy contentos con esta oportunidad que se les brinda de abrir los conciertos de Manowar (y quien no lo estaría…) porque les da la posibilidad de tocar delante de miles de personas cosa que, con un solo disco, sería impensable para otra banda y eso les ha abierto muchas puertas pero que luego ellos tienen que demostrar lo que valen. A nivel personal nos dijo que es un sueño hecho realidad porque todas las noches sale a escena con Manowar a tocar los teclados, cosa que comprobamos esa misma noche. Sobre la relación con Joey y su sello nos contó que este conoció a María hace diez años y que han estado trabajando juntos porque Joey veía potencial en ella pero no le gustaba su forma de componer por lo que le pregunté sobre la influencia/presión que ejercía el bajista de Manowar sobre las composiciones del grupo. Su respuesta fue que siempre ha opinado sobre todos los aspectos pero que la última palabra ha sido del grupo y que él la ha respetado (por un comentario que me hizo después a mi sólo no sé si creerlo) pero que debido a su experiencia toman en serio cualquier opinión o crítica que les hace.

Como durante la última parte de la rueda de prensa apareció Joe Stump, un compañero le preguntó por su grado de implicación con Holyhell ya que él tiene también otros proyectos. Su respuesta fue tajante diciendo que Holyhell es su máxima prioridad y que está comprometido al cien por cien que el grupo. Para terminar una curiosidad que se planteó fue la procedencia del nombre de la banda y nos dijeron que estaban buscando un nombre contundente y “fuerte” y que hablando con una amiga de María esta les propuso la dualidad entre “Holy” y “Hell” y que a todos les gustó como sonaba y que por eso lo eligieron. Esto fue, a grandes rasgos, lo acontecido en la rueda de prensa que resultó, personalmente, bastante más interesante que la dada por Manowar tras la cual nos agradecieron de nuevo nuestra presencia y posaron unos minutos, no como Manowar, para que pudiéramos tomar fotos aunque durante la misma también pudimos retratarles sin las restricciones impuestas por sus padrinos el día anterior. Veremos que les depara el futuro a los nuevos “Rhapsody of Fire” y si el tiempo no les hace caer en el olvido. Pase lo que pase, un placer charlar con ellos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.metalwayfestival.com

Marco Antonio Romero
Fotos + Texto Holyhell: David Ortego