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Concentrado
en dos jornadas simultáneas
en Madrid y Barcelona, el Summercase
asistía a su segunda
entrega proponiendo un listado
estimulante de artistas, principalmente,
anglosajones. Jóvenes
promesas mezclados con viejas
glorias del Pop. Una exitosa
receta que no olvida la sección
electrónica para bien
entrada la noche.
Sin embargo,
el éxito musical de la
segunda entrega del Summercase
estuvo empañado por algunos
desajustes de organización:
PJ Harvey tuvo que aguantar
que el sonido de Phoenix invadiese
su escenario, o bien, que el
público de la Terminal
S apenas pudiese respirar mientras
intentaba disfrutar de las atractivas
actuaciones de The Gossip o
LCD Soundsystem. Demasiado pequeño
para la propuesta musical.
Por otro lado,
persistieron algunos problemas
ya detectados en la edición
anterior. El pedregal del año
pasado se ha convertido en incómodo
y asfixiante polvo. Del servicio
de catering mejor ni hablar.
¡¿Eso eran hamburguesas?!
La masificación
que caracterizó esta
segunda edición se concentró
en las barras de las carpas
de comida y bebida, lo que exaltó
las quejas de un público,
que por otro lado, pudo disfrutar
de buenos conciertos.
A primera hora
de la noche, Phoenix
abría la segunda jornada
en Madrid. Los franceses venían
a presentar su ultimo álbum
“It´s never been
like that”, y así
lo atestigua el hecho de que
“Consolation prizes”
fuese la canción más
coreada. Sin embargo, esto no
impidió que tocasen himnos
de su álbum de debut
como “Funk” o “Square
dance”. El respetable
disfrutó y agradeció
las ganas de entretener y de
comunicar de Thomas Mars, pareja
de la directora Sofia Coppola.
Sin lugar a dudas, uno de los
mejores conciertos del Festival.
Por esta razón
da más rabia aún
que su actuación coincidiese
con la de PJ Harvey.
En solitario, al piano y a la
guitarra, la de Dorset liberó
la bestia escénica que
lleva dentro. Enfundada en un
traje blanco de cuento hizo
las delicias de sus seguidores.
No obstante,
el gran reclamo del cartel eran
los canadienses Arcade
Fire, considerados
por muchos como la mejor banda
de rock del momento. Estos siete
músicos (guitarra, batería,
bajo, piano, violín,
viola, acordeón) demostraron
estar en estado de gracia. El
imponente sonido durante todo
el concierto manifestaba que
los de Montreal están
un peldaño por encima
del resto. Uno de los momentos
álgidos del Festival
llegaba cuando atacaron su hit
“Revolution”.
El día
anterior los Kaiser
Chiefs también
habían intentado tener
su granito de gloria. Lo intentaron,
tenían ganas de agradar
y no dieron tregua al público,
pero no acabaron de conquistar.
Por el contrario,
The Jesus and Mary Chain
se mostraron muy alejados, incluso,
se podría decir que actuaron
con cierto desdén. Sin
embargo, el buen sonido que
demostraron y sus temas, ya
clásicos del rock, fueron
suficientes para enganchar a
la audiencia.
El punto lúdico
lo pusieron bandas como The
Gossip, The Flaming
Lips y Scissor Sisters. Los
primeros eran de los más
esperados y fueron de los más
disfrutados. Tres músicos
que suenan como cinco. La voz
desgarrada de Beth Ditto, su
presencia y la energía
que demuestra sobre el escenario
recuerda al personaje de Deco
Cuffe en la adaptación
cinematográfica de The
Commitments. Pero si la cantante
es la estrella, Hannah Blilie,
batería, es impresionante,
pieza imprescindible. Una actuación
desgarrada de Soul y Punk donde
cupo una versión del
“Music makes the people
come together” de Madonna.
The
Flaming Lips montaron
un circo musical en el que demostraron
su veterania. Controlan el escenario
como pocos y conciben su espectáculo
como un auténtico show
de luz, imagen y sonido. Fans
disfrazados de Papa Noel y del
personaje de La Máscara,
globos y cañones de confeti
llenaban el escenario. En cuanto
a lo estrictamente musical,
los estadounidenses no olvidaron
sus grandes éxitos e
incluso se permitieron el lujo
de hacer una versión
del “Kashmir” de
los clásicos Led Zeppelin.
Puro divertimento.
Scissor
Sisters son los reyes
del petardeo, también
conocido como Glam rock. No
hay duda de que si hubiesen
existido antes se hubiesen hecho
cargo de la banda sonora de
la película “Priscilla,
reina del desierto” (1994).
Los de Nueva York sabían
cual era su papel en la fiesta
y subieron la fiebre del sábado
noche con auténticos
himnos contemporáneos
de la pista de baile: “Take
your mama”, “Laura”,
“Confortable Numb”
o “I don´t feel
like dancing”. Pantalones
ajustados, lentejuelas y unos
entregados Jake Shears y Ana
Matronic. Todo un revival de
luz y color.
Correctos fueron
los conciertos de Air
y Dj Shadow. Quizá porque
llegaban como cabezas de cartel,
quizá porque sus mejores
tiempos quedan en el recuerdo,
se esperaba más de ellos.
Los franceses
fueron de menos a más,
remontando a base de hits: principalmente,
de su primer LP, Moon Safari,
y de temazos como Playground
Love. Mano a mano, vestidos
de un blanco impoluto fueron
soltando un éxito tras
otro hasta conquistar a la audiencia
del Summercase. Para cuando
el dúo decidió
colgar sus instrumentos, el
público estaba en plena
ebullición, quería
más y tenía la
sensación de que se le
había escapado parte
del concierto.
Dj
Shadow llegaba con
nuevo álbum bajo el brazo
y con ganas de hacer disfrutar
al respetable. Pero su apuesta
no acabó de calar en
un público que sólo
pareció disfrutar con
los temas de sus dos primeros
discos como “Midnight
in a perfect world” y
“Six days”. Una
oportunidad desperdiciada y
una pena porque no se deja ver
mucho por España. Aún
así, se despidió
demostrando porqué es
el número del mundo del
scratch. ¡Qué manos!
El fin de fiesta
en Madrid lo pusieron el dúo
2ManyDjs con
un set directo de electrónica
incontenible que al mismo tiempo
que hacía las delicias
de los que le pedían
más a la última
noche, acabó de machacar
a los que llevaban dos días
de escenario en escenario. Para
todos los gustos.
El Festival
del Summercase ha cerrado sus
puertas por este verano con
un balance favorable, aunque
con algunas carencias que deberán
solventar. Los mismos organizadores
del Wintercase y el Weekend
Dance han conseguido lo más
difícil, hacerse un hueco
en la agenda musical del verano
y establecer un festival que
está creciendo.
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