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“Just
water, please” (sólo
agua, por favor), eso es lo
único que pidieron los
Chemical Brothers al poco de
llegar a su hotel en Madrid.
Los pioneros del “Big
Beat”, los creadores de
clásicos “rompepistas”
de finales de los ´90
como “Hey boy Hey girl”,
“Out of control”
o “Block Rockin' Beats”
se preparaban así para
su cita ante el público
del Summercase.
Tom Rowlands
(con gafas de pasta) y Ed Simons
comenzaron a compartir su pasión
por la música hace 15
años, cuando ambos eran
estudiantes en Manchester. No
tan lejos quedan exitosos álbumes
de crítica y público
como “Surrender”
(1999) o “Come With Us”
(2002). En 2006 consiguieron
el premio Grammy por Galvanize,
fantástico primer single
de su penúltimo álbum,
“Push the bottom”
(2005). La industria, como casi
siempre, ha sido la última
en reconocer la aportación
de estos dos británicos
a la música popular.
¿Qué
les tenéis que decir
a todos aquellos que dicen que
está todo inventado en
la música electrónica?
Ed
Simons: Si sintiésemos
que no hay nada más que
explorar, simplemente pararíamos.
Pero nosotros continuamos explorando
con los recursos que tenemos,
combinando con otros estilos,
con otros sonidos. No, no está
acabado todavía.
Es cierto,
en vuestros últimos discos
se intuye una creciente influencia
asiática, ¿habéis
cambiado?
Tom
Rowlands: No, cuando empezamos
teníamos unos gustos
muy amplios. Lo que nos hizo
exitosos es que no sonábamos
como los discos de otros músicos.
Todavía queremos hacer
eso.
La gente se
queja de que en vuestros directos
tenéis poca comunicación
con el público…
E.S.:
Cuando empezamos nuestra carrera
estábamos muy concentrados
en lo que estábamos haciendo
en los platos. Sin embargo,
a medida que hemos ido cogiendo
confianza y nos hemos ido sintiendo
más felices en el escenario
más hemos pensado en
comunicarnos con el público.
T.R.:
El sonido es la comunicación.
Hay gente que me ha dicho que
siente las cosas escuchándolas.
Es como en “Public Enemy”.
El DJ se llamaba Terminator
X y rara vez hablaba. Solían
decir que hablaba con sus manos.
Ahora la mayoría de los
grupos, entre canción
y canción, hablan y hablan
y gastan bromas y te cuentan
que han comido... Nosotros no
lo hacemos así, no es
ni mejor ni peor. Quizá
es que tampoco hemos necesitado
un “frontman”. Sólo
queremos hacer música.
La música es más
grande que nosotros. La gente
conoce nuestra música
pero no nos conoce a nosotros.
Vosotros habéis
visto crecer y habéis
sido una parte muy importante
del Festival Internacional de
Benicàssim…
E.S.:
Tocamos en los primeros tiempos
del Benicàssim, aunque
nos fastidia habernos perdido
varias ediciones. Ahora se ha
convertido en uno de los festivales
más famosos de Europa.
No creo que tengamos nada que
ver con ese éxito, pero
es agradable para nosotros haber
participado en un festival que
hasta hace poco no era conocido
a nivel internacional. Hoy por
hoy hay cada vez más
artistas británicos.
T.R.:
Cuando estuvimos allí
por primera vez era un festival
español, y era como ir
a un lugar diferente, muy bonito…
y ahora es para británicos
borrachos, como cualquier otro
festival (ambos ríen).
E.S.:
Con este festival en el que
tocamos este fin de semana,
el Summercase, ocurre lo mismo
(que con aquel primer Benicàssim).
Está comenzando y siempre
es agradable.
Los efectos
visuales tienen una gran importancia
en vuestros directos…
T.R.:
La primera vez que hicimos un
concierto incluimos unos efectos
visuales que hizo un amigo,
Aaron Smith. Todavía
seguimos trabajando con él.
Cuando tocamos en vivo es como
el tercer miembro de la banda.
Mientras que nosotros tocamos,
él trabaja las ideas
visuales.
¿Qué
respondéis ante las leyendas
de vuestras fiestas “afterhours”
después de los conciertos?
E.S.:
Creo que sólo hemos hecho
una vez eso en toda nuestra
carrera. Considero que hacer
una sola cosa y hacerla bien
es lo mejor. Tocar en vivo implica
mucho esfuerzo. Además,
normalmente acabamos muy tarde,
así que suele ser hora
de irse a la cama…
…Tom
Rowlands (con gafas de pasta)
y Ed Simons sonríen pícaramente,
son The Chemical Brothers.
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