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PLACE VENDOME

“LA MAGIA Y EL MOMENTO”

¡Qué duro debe resultar que la némesis de tu vida sea la que te proporciona el éxito! No vamos a recordar ni la trayectoria en el heavy metal ni las declaraciones que durante la última década ha efectuado Michael Kiske, una de los vocalistas más brillantes de la historia del género. Solo diré: Michi, somos los heavies los que te damos de comer. Da igual lo que hagas, desde tus penosos discos en solitarios hasta ese bodrio incalificable llamado Supared. Siempre habrá un fanático tuyo de los días de Helloween que buscará el imposible, la gloria del pasado. Pues bien, esa añoranza se mitigó hace casi cuatro años con la aparición de Place Vendome, otro de los infinitos proyectos de Serafino Perugino, el dueño de Frontiers.

No sé muy bien cómo pero el caso es que cogió a su productor estrella, el gran Dennis Ward de Pink Cream 69, le rodeó de sus incondicionales y convenció a Kiske de que volviera al redil. Place Vendome se llamó el supergrupo y, mitad por la gran calidad de las canciones mitad por la necesidad vital de volver a oír a Michael, terminó siendo un éxito, si no a nivel de ventas (que en los parámetros que se mueve esto, también), sí en crítica y público que volvimos a caer rendidos ante la magia de las cuerdas vocales de nuestro ídolo. No se debería obviar que el conjunto sonaba un poco artificioso, como demasiado estudiado. Al menos, esa fue la sensación que me queda cada vez que retomo la escucha.

Ahora, para comenzar 2009, nos volvemos a topar con Place Vendome. Para esta segunda entrega han cambiado pocas cosas. Ward y sus compañeros en PC 69 Kosta Zafirou y Uwe Reitenauer, además del genial Gunther Werno de Vanden Plas, forman este equipo ganador. Sin embargo, salvo un par de temas, el proceso compositivo lo dejan en otras manos. Torsti Spoof de Leverage compone cuatro temas, Ronnie Milianowicz, que ha colaborado con Primal Fear y toca en Saint Deamon, tres. El talento de Robert Sall (Work Of Art) aparece en un par de cortes e, incluso, el omnipresente Magnus Karlsson firma “My guardian angel”. Lo poco que resta, se queda para Ward y una versión, “Set me free”, de la banda de rock cristiano estadounidense Casting Crows.

Con esta pléyade de estrellas parece imposible que esto no sea una joya, mas nunca se sabe. Hay que destacar, inicialmente, dos cosas en el plano musical. La primera es que el álbum suena menos hard y más melodic rock. Para “Streets of fire” Place Vendome han optado por el camino del AOR. Asimismo, no es tan inmediato como el debut, conviene darle unas cuantas rotaciones para configurar una idea global sobre esta obra. Por otra parte, Kiske está inmenso. Estoy convencido de que hoy en día tendría complicado alcanzar los agudos de “Twilight of the gods” o “Eagle fly free” pero en estos tonos más cómodos saca toda la calidad que siempre ha poseído. Seguramente sin él, “Streets of fire” hubiera sido una maravilla pero su voz les hace dar un salto aún mayor hasta catalogar, sin duda, que estamos ante uno de los mejores discos de 2009.

El álbum comienza con el tema título, que está bien pero no nos deja adivinar lo que viene detrás. Un piano sirve de introducción a un corte que va in crescendo. Su principal aporta es la preciosa melodía de guitarra previa a las estrofas. De nuevo, recurren al piano para abrir “My guardian angel”, producto típico de la factoría Karlsson, pero no por ello menos interesante. Michi se erige, ya, en el protagonista llevando todo el peso de la canción con una elegancia inhabitual. La primera parada en lo “moderno” nos lleva a “Completely breathless”, un medio tiempo que a mí me parece genial, con esa cadencia pausada propia del melodic rock más actual.

No obstante, para los más avezados, “Streets of fire” rompe a partir de “Follow me”, un ortodoxo AOR donde todo es bueno: guitarras, teclados, estribillo, coros… Sin embargo, aquí regresa la sensación de “artificial” que comenté al hablar de su debut. “Set me free” es la revisión mencionada de Casting Crows. Bastante parecido a la original, es otro excelente medio tiempo que da paso a la que para la mayoría es la mayor joya de este disco. “Believer” es uno de esos temas alegres, positivos, que desde su pegadiza melodía te enganchan hasta no poder parar de cantarlo en semanas. Nada que envidiar a las mejores composiciones de la historia del género sean de Journey, Survivor... Memorable.

Como si de un homenaje a los grandes se tratara, el inicio y desarrollo de “Valerie (the truth is in your eyes)” recuerda enormemente a Toto. Aquí es donde hay que desmonterarse ante la pluma de Robert Sall, menudo crack. Tras toda esta explosión de calidad, es lógico que las siguientes canciones se resientan. “A scene in reply” tiene un puente maravilloso aunque el estribillo no me emociona; “Changes” mola pero no pasa de ser un notable corte de AOR (ojo, que no es poco); y la marchosa “Surrender your soul” es una “Believer” en pequeñito, es decir, “solo” se queda en el sobresaliente. Para el final, Place Vendome nos reservan las dos composiciones más “extremas” del álbum. “Dancer” es el único tema que se puede encasillar dentro del hard, eso sí, muy melódico, pero donde las guitarras quedan marcadas y llevan la pauta de las estrofas. Por el contrario, “I´d die for you” es la balada de “Streets of fire” y otra vez vehículo para Kiske brille por última ocasión. El cambio de ritmo en el solo y el puente es espectacular ofreciéndonos un pequeño pasaje progresivo.

Es verdad que el año no ha hecho más que empezar, pero al igual que ocurrió en 2008 con Work Of Art, Place Vendome llevan camino de convertirse en lo más destacado de este ejercicio. Me atrevería a decir que, incluso, es superior a su primera entrega. Personalmente lo pienso porque me suena más natural. Quizá sea una apreciación errónea pero es lo que me incline a decantarme por “Streets of fire”. Ahora queda lo imposible: un concierto. Soñar es libre.