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STARBREAKER

“EL CAMINO MÁS DIFÍCIL”

El debut de Starbreaker resultó una bocanada de aire fresco dentro del hard rock. Teóricamente concebido como proyecto para resaltar las cualidades del, entonces, vocalista de TNT, Tony Harnell, el alubión de críticas positivas les hizo ir más allá y como el propio Magnus Karlsson nos confesaba en la entrevista que le hicimos hace unos meses, incluso les gustaría tocar en directo.

La cualidad principal que tenía aquel álbum es que podía atraer a diferente tipo de público debido a su excelente combinación de melodía, caña, modernidad y sonido clásico de hard rock. En cierta forma, y aun siendo diferente, se podría equiparar a lo que hicieron TNT en “My religion”. Quedaba por comprobar si no se hundían estrepitosamente como les pasó a los noruegos con el prescindible “All the way to the sun”.

Con Tony concentrado en “Love´s dying wish” y Magnus Karlsson habiendo compuesto las canciones antes de su entrada en Primal Fear, esperaba una continuación igual de buena. Además, contaban de nuevo con la presencia de John Macaluso a la batería, que tan buen trabajo hiciera en el debut, y Jonni Lightfoot al bajo que sustituía al ubicuo Fabrizio Grossi. La ausencia de Grossi supone un cambio en la producción que ha sido asumida por los propios Karlsson y Harnell.

Cuando puso el disco por primera vez me quedé un poco impactado. La frescura de su predecesor no se percibía en “Love´s dying wish”. Nos encontrábamos ante un álbum de difícil escucha, más duro aún que el anterior e infinitamente más oscuro. Mi sentimiento inicial fue de decepción. Con el paso de las rotaciones vas descubriendo la valía de la obra. Es necesario despojarse del disfraz de hard roquero clásico porque aquí se acabó lo que se daba en ese aspecto. Incluso, en ocasiones, es complicado aseverar que oímos a un tipo con una voz tan reconocible como Tony Harnell. El estadounidense utiliza unos registros mucho más bajos que en sus años en TNT algo que, por otra parte, era una obligación por ni por asomo llegaba a aquellos asombrosos tonos.

Me inclino más por los temas etéreos, con sonido actual y, en parte, atmosféricos que por los que profundizan en las guitarras duras. Así, “Evaporate” es una gozada para el oído porque engancha, posee algo especial que la hace adictiva; “Hide” bien podría estar firmada por uno de tantos grupos de rock alternativo que pululan por el mundo pero en los dedos de Karlsson y la voz de Harnell se convierte en exquisita para cualquier paladar. “Unknown superstar”. La notable inicial “End of alone” o “Building a wall” son más sencillas y de estribillo identificable, quizá las más potables para los tradicionales.

Por otra parte, las canciones más densas y lentas brillan con luz propia en “Love´s dying wish”. El tema título es claro ejemplo con un piano melancólico que da paso a un riff potente y ¡oh, pecado! casi nu metalero que queda opacado por unas hipnóticas melodías vocales de Tony y un estribillo muy cuidado. “Beautiful disaster” me recuerda a algún grupo que nada tiene que ver con el hard rock pero no logro asociar sonidos. “Hello, are you listening?” es otra de esas canciones que podría estar en álbumes de grupos de moda y a nadie le extrañaría… si no fuera por la calidad. Aunque en un concepto radical mente opuesto, me vienen a la memoria los italianos Klimt 1918 cuando escucho este tema.

Si algo le puedo reprochar a “Love´s dying wish” es que el disco al completo resulta un poco monótono. Hay dos o tres tipos de composiciones que se repiten sistemáticamente hasta que, al final, piensas que el equipo de música está haciendo un bucle y que el corte en cuestión ya los ha oído antes. Por esto y, quizá, por la falta de inmediatez prefiero el debut de Starbreaker pero si a este disco le dais las suficientes oportunidad y no os cerráis en banda porque se sale de lo habitual, os aseguro que no quedaréis defraudados. En ocasiones, los trabajos más complicados son los que más alegrías nos dan y perduran en el tiempo.