Si alguien es capaz
de explicarme y convencerme
sobre la necesidad que
había de este
recopilatorio le regalo
todos los discos originales
que tengo en los que
participa Jorn Lande.
No sé si querrán
aprovechar el tirón
de la más que
posible vuelta de noruego
a Masterplan pero, para
eso, la compañía
bien podía haber
reactivado “Spirit
black” que no
tenía ¡ni
tres meses de vida!
Quizá es que
no confían nada
en este último
álbum de estudio
que, personalmente,
me decepcionó
después de la
inmaculada carrera de
Jorn con fantásticos
discos como “The
duke” o “Worldchanger”.
O, por el contrario,
es la manera de cerrar
una etapa que, se supone
(si las cosas van bien
junto a Rolan Grapow,
que está por
ver), no retornará
hasta dentro de unos
años, si bien
conociendo al escandinavo
(culo de mal asiento
y prolífico trabajador
donde los haya) no pondría
la mano en el fuego.
Sea como fuere, puestos
a analizar “Dukebox”
habría que pararse
un momento en la trayectoria
en solitario de Lande
porque, además
de los seis discos de
estudio, ha editado,
en menos de treinta
meses, un álbum
de versiones, otro recopilatorio
y un doble directo.
De ahí lo que
al principio comentaba
sobre la conveniencia
de este directo. Claro
que todos esos salieron
por Frontiers y éste
ve la luz vía
AFM Records. Ahí,
supongo, que hemos de
encontrar el motivo
pero como aquí
no entendemos de negocios
sino de pasión
por la música,
uno disecciona los dieciséis
cortes de “Dukebox”
y se sorprende de que
ni tan siquiera haya
un tema nueva para llevarse
a la boca. Todo lo que
puede encontrar de atípico
un fan de Jorn son los
lavados de cara en forma
de versiones actualizadas
de “Out to every
nation” (que no
es otra que la de 2007
que salió en
el segundo cd de “Live
in America”) y
“Young forever”
pero, por más
vueltas que le doy,
no consigo adivinar
más que ligeros
matices con respecto
a las originales.
Incidiendo en esto
de buscar la lógica
a este disco, por lo
menos no han repetido
demasiadas respecto
al otro recopilatorio,
“The gathering”,
y únicamente
“Young forever”,
“Tungur knivur”
y “Sunset station”
aparecen en ambos. Ahora
bien, si cogemos el
directo encontraremos
más canciones
pero eso, dirán
los defensores de “Dukebox”,
es otra historia. Como
no podía ser
de otra forma por lo
reciente, “Spirit
black” no tiene
representación
ni tampoco material
de otras aventuras de
Lande (recordemos que
en “The gathering”
metió temas de
los también renacidos
Ark y Milllenium). Por
ello, se centra en sus
cinco primeras entregas.
Pasa de puntillas por
sus inicios, solo tres
composiciones entre
“Starfire”
y “Worldchanger”
(para eso ya está
“The gathering”
que sí les pega
un buen repaso), otras
tres de “Out to
every nation”,
cuatro de “The
duke” y, ¡seis!,
es decir, el álbum
completo excepto “Night
city”, “Promises”
y “Hellfire”,
de “Lonely are
the brave”. No
es por nada pero esto
me suena a jugarreta
porque “casualmente”
ese trabajo salió
con Frontiers. Quizá
son paranoias o teorías
de la conspiración
pero piensa malo y,
normalmente en esto
de la música,
acertarás.
Que nadie piense que
esto es una cuestión
de calidad porque es
indudable. Esto es un
problema de oportunidad.
Por dar un breve apunte,
señalar que con
este recopilatorio se
comprueba que “Lonely
are the brave”
es bastante mejor de
lo que algunas críticas
dijeron; que, sin duda,
“The duke”
es la cima (por el momento)
compositiva de Jorn
es solitario; y que
su carrera en solitario
es, para mí (y
junto a sus breves incursiones
en Ark y Millenium),
muy destacable, más
que Masterplan o su
proyecto con Russell
Allen. ¿Una buena
manera de introducirse
en su música?
No lo sé, con
myspace ya te puedes
hacer una idea y, si
te mola, comprarte sus
obras de estudio.