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APOLOGÍA DEL TERRORISMO: 18 DE JULIO

 

Leía: Una inmensa prisión. Los campos de concentración y las prisiones durante la guerra civil y el franquismo, C. Molinero, M. Sala y J. Sobrequés, eds. CRÍTICA, Barcelona, 20003. No tengo presente el día de hoy, 18 de julio de 2003, pero me lo recuerdan. Qué fuerte. De pronto siento una convulsión extrasensorial: se cuela por mi balcón la letra con música de una canción terrorista: El cara al sol. Un terrorismo que ha machacado a millones de españoles durante decenios. Y no es ilegal, al contrario: se fomenta. La desfachatez de la inmensa bandera que impusieron en Colón constituye sólo un ejemplo, una de tantas minucias (aunque desproporcionadas) con la que está colonizando el pensamiento totalitario de derechas. La apología del terrorismo está castigada por la ley. La apología del franquismo que exterminó a millones de españoles: no.

¿Quién tiene la culpa? ¿Quién firmó el pacto de silencio? ¿Quién consiente que siga existiendo un monumento a la infamia como es El Valle de los Caídos?

Dirán que algunos somos unos progres trasnochados, despectivamente, insultantemente. Dirán que algunos deseamos abrir viejas heridas. Las heridas de los librepensadores nunca se cerraron porque nunca han alcanzado una libertad por la que luchamos. Las heridas causadas por los fascistas de todo el mundo no dejan de supurar sangre y pus y enfermedades vergonzosas y explotación de los hombres, de los niños, de las mujeres… las prostituciones, en fin una larga lista.

Y se continúa conmemorando fechas ignominiosas, fechas que habría que tachar con un grito: “NUNCA MÁS JAMÁS DE LOS JAMASES” Pero dirían que hacemos apología del terrorismo… Ensalzar el militarismo no es apología sino patriotismo. Los trozos de tela coloreada por las que mueren millones de seres en el mundo están permitidos, ondulan a su aire. Se premian con honorabilidad y sin ninguna honradez.

La gente se duerme en los laureles de su coche, y de las letras del piso. Es necesario tener un techo. ¿A qué precio? El precio del silencio ha sobrepasado los presagios de la cotización en Bolsa.

Y siguen ensalzando el terrorismo de estado, el terrorismo del ejército, el terrorismo que me ha abofeteado esta mañana al oír El cara al sol, fascista, franquista.

Padecemos un gobierno de Estado Totalitario, y se enorgullecen de hacer lo que les sale de los cojones: ¿no está penalizada la mentira? ¿Es legal que los gobernantes maniobren a dos manos? Con la izquierda salen sonrientes en la televisión, falseando datos, diciendo y desdiciendo, mintiendo en todos los ámbitos: acciones, motivos, resultados. Con la derecha, ponen el cazo: empresas ocultas, cuentas millonarias, sobornos…

¿Quién tiene la culpa? No digo la responsabilidad que es más blanda. La culpa que me impusieron los católicos que siguen manejando bajo cuerda, a su antojo, jugando con la economía y la moral a partes iguales. La culpa, también está en nosotros: “encima de putas ponemos la cama”.